Thursday, May 13, 2021

El empeoramiento de la crisis de la pandemia del COVID-19 en India / The Worsening Crisis of COVID – 19 Pandemic in India



El empeoramiento de la crisis de la pandemia del COVID-19 en India

La crisis. El empeoramiento de la situación de la segunda ola de la pandemia de COVID-19 en la India es alarmantemente preocupante. Ha habido informes de millones de casos de pacientes infectados por Covid cada 24 horas, tanto en zonas urbanas como rurales de la India. Los hospitales y centros de salud en toda la India se quejan ante los gobiernos central y estatales de la aguda escasez de camas de hospital, ventiladores, oxígeno, vacunas, medicamentos y equipos médicos, mientras millones de pacientes ingresan en hospitales y centros de salud jadeando por la vida. Se informa que cada 24 horas miles de pacientes mueren tanto en hospitales como en hogares. Los crematorios y cementerios en toda la India, particularmente en las grandes ciudades, se ven abrumados por las piras ardientes y los entierros de cadáveres a toda hora del día. También hay informes de médicos y trabajadores de la salud que se han infectado y han muerto en el proceso de salvar la vida de sus pacientes. El desarrollo de toda la crisis de salud en la India parece más sombrío y perturbador cada día que pasa.  

En el momento en que estoy documentando este artículo, India tiene 23.340.938 casos de infectados; 19.382.642 casos de pacientes recuperados; 3.704.099 casos activos; 254.197 muertes; con 348.421 infecciones y 4.205 muertes diarias, superando a Brasil y Estados Unidos. Se informa que, a nivel mundial, uno de cada cinco pacientes activos se encuentra en la India. ¡Esto da miedo!

Además, hay miles de casos infectados y cientos de muertes que no se declaran en las zonas rurales de la India, porque en sus informes los principales medios de comunicación se centran solo en las grandes ciudades y pueblos. Los expertos dicen que las infecciones diarias se están disparando en el campo indio, donde tienen una infraestructura de salud muy deficiente o ninguna; donde hay algunos pocos médicos o ningún médico. Las familias pobres y vulnerables están perdiendo a sus seres queridos debido a la falta de instalaciones de salud disponibles allí. Como dice alguien que perdió a su ser querido en una aldea: "¡es un infierno ahí!" Si esto no se contiene de manera efectiva, la India estará al borde de una catástrofe humanitaria y económica total que afectará directamente las vidas y los medios de subsistencia de la mayoría de las personas pobres y vulnerables de las zonas rurales.


Inacción del gobierno y mala gestión.  En esta crisis de salud existencial en India, la segunda ola de coronavirus ha mostrado por completo el colapso total del sistema de salud indio y su infraestructura. La gente “se siente traicionada y fracasada por los responsables públicos y los políticos”. La gente “se siente traicionada y fallada por el gobierno”, que no aprendió ninguna lección de la primera ola del coronavirus en 2020. El gobierno fracasó completamente en dar prioridad a la construcción de infraestructura de salud y en pensar “poner en marcha un plan de contingencia para la segunda ola”. Como ciudadanos, la gente simplemente se siente enojada y traicionada "por la insensibilidad y la sordera" y la total negación de la actual crisis de salud por parte del gobierno.

Se supo que los científicos médicos ya habían dado una advertencia a principios de marzo de 2021 de que se avecinaba la segunda ola de Covid-19, pero el gobierno no hizo caso de la advertencia; en cambio, se permitió dedicarse más a la gestión de los titulares de prensa y a crear una percepción positiva sobre el gobierno que a la construcción de la paralizante economía y a la infraestructura sanitaria, ya afectadas por la primera ola de coronavirus y, por tanto, preocuparse así de salvar vidas. Incluso en medio de signos evidentes de la segunda ola de coronavirus que azotaba el país, el gobierno se complacía en mítines electorales abarrotados en diferentes estados para las elecciones de abril de 2021, para asambleas legislativas y panchayat (consejos locales), y permitieron grandes reuniones religiosas multitudinarias en el Ganges (Kumb Mela), que fueron considerados por los expertos como los "super propagadoras" del virus.

Cualquier crítica constructiva, nacional o internacional, sobre el fracaso del gobierno en el manejo del creciente número de casos infectados, de el creciente número de muertes y la aguda escasez de camas de hospital, ventiladores, oxígeno, vacunas y medicamentos y equipos médicos que salvan vidas, fue recibida con contra narraciones y con defensas. En lugar de rendir cuentas y asumir la responsabilidad de su incapacidad para contener la propagación del virus, el gobierno de la India ha estado "trasladando el problema a los gobiernos estatales". Hasta el día de hoy, el gobierno de la India todavía "permanece en el negacionismo y la mala administración", como si no tuviera la responsabilidad de su mala gestión de la actual crisis humanitaria y de salud de los ciudadanos que la sufren.

Intervenciones positivas. Afortunadamente, en lugar de permanecer mudos como espectadores de todos los dramas y excusas del gobierno, los Tribunales Superiores (estatales), uno tras otro, y ahora la Corte Suprema de la India, están interviniendo fuertemente y haciendo que el gobierno central y los gobiernos estatales rindan cuentas y asuman responsabilidades y sean transparentes en el manejo de la crisis de salud con una distribución equitativa de suministros médicos, equipos y oxígeno a los gobiernos estatales y a los hospitales. Aunque las intervenciones de los poderes judiciales pueden haber sido una llamada demasiado tardía, no obstante, hay un rayo de esperanza de salvar muchas vidas de la muerte y la quema de piras.

En respuesta a la abrumadora y catastrófica crisis de salud en India, ha habido una avalancha de ayudas internacionales para contener el virus y salvar tantas vidas como sea posible. Esto es algo que el gobierno de la India no querría, ya que va en contra de la proyección de su imagen egoísta como “Vishva Guru” (líder mundial) en la lucha contra el coronavirus durante la primera ola. Sin embargo, al darse cuenta de manera encubierta de su fracaso, incompetencia y mala gestión de la crisis, el gobierno se ha visto obligado a aceptar este tipo de ayudas internacionales. También ha habido ciudadanos individuales y organizaciones sociales con buena voluntad y con un gran corazón que se han presentado con ayudas para salvar vidas de pacientes y dar entierros dignos / funerales a los muertos. Cuando el sentido de "humanidad" parece perderse en los ojos y el corazón del gobierno, los "buenos samaritanos" todavía están ahí afuera con grandes corazones que nos recuerdan con sus acciones que "la humanidad importa".

Advertencia y crisis humanitaria. Los expertos médicos también han estado advirtiendo que podría haber una tercera ola de coronavirus que podría ser más grave aún. Por lo tanto, la India debe prepararse para tal eventualidad. Advertidos por los expertos en salud nacionales e internacionales sobre la gravedad del coronavirus en la India y sobre las consecuencias de la incapacidad de la India para contener la propagación del virus a otras ciudades, y en particular a las zonas rurales de la India, los respectivos gobiernos estatales han comenzado a imponer encierros.

Algunos activistas sociales y economistas del país advierten que tales cierres provocarán una vez más una inmensa crisis humanitaria y económica para los trabajadores pobres (trabajadores migrantes de aldeas y jornaleros en las ciudades) “que ya son los que más están sufriendo la actual crisis de hambre y desempleo debido al cierre y la pandemia de Covid-19” en la primera ola. Como consecuencia de los cierres provocados por la segunda oleada de Covid-19, estos trabajadores migrantes en las ciudades ya están haciendo un éxodo hacia sus aldeas y los jornaleros en las ciudades están perdiendo una vez más sus trabajos y sus medios de vida. Existe el temor de que, debido al impacto de la pandemia, todo el país se encuentre en "las garras de una inmensa crisis humanitaria", no solo de salud sino también de problemas económicos y de medios de vida que llevarán a los pobres del país a una mayor pobreza, al hambre, la inanición y la muerte. Esto es algo de lo que el gobierno de la India debe tomar nota y comenzar a tomar medidas proactivas y ejecutar planes de acción para detener la crisis.


Respuesta de la Congregación a la crisis. La Congregación de los Sagrados Corazones en la India, a través del Instituto de Desarrollo Social Damien (DSDI), no tiene los recursos financieros y humanos, ni la experiencia médica y técnica para llegar directamente a los pacientes de Covid-19. Sin embargo, con todos los recursos financieros y humanos que tenga, la Congregación a través del Instituto de Desarrollo Social Damien (DSDI) planea abordar los impactos económicos indirectos y en los medios de vida de los grupos pobres y vulnerables en los lugares donde estamos presentes. También planeamos trabajar en red con otras organizaciones siempre que sea posible para apoyar directamente a las personas afectadas por Covid-19 e indirectamente para apoyar a las personas pobres y vulnerables afectadas por la pandemia.

En Kolkata (Calcuta), ya estamos trabajando en colaboración con la organización “Kolkata Mary Ward” (KMW) de las religiosas de Loreto, en un programa de alimentación para 200 pacientes de Covid-19, en un centro Covid administrado por el gobierno, durante un mes. Se ha pedido a las otras comunidades pastorales y de formación inicial de la Región que preparen planes de acción para llegar a las personas pobres y vulnerables cuyas vidas y medios de subsistencia se han visto afectados por la crisis pandémica en curso. El Instituto de Desarrollo Social Damien (DSDI) ha elaborado un “Programa de Ayuda y Rehabilitación Covid-19” para las personas pobres y vulnerables a las que sirve, un plan de acción integral de un año de duración, con actuaciones de modo inmediato, y a mediano y largo plazo. El programa de socorro y rehabilitación incluye: (1) distribución de emergencia de raciones de comida, mascarillas y desinfectantes; (2) una serie de “campos” de concienciación médica y sanitaria sobre la pandemia entre los pobres y las personas vulnerables, para que estén mejor equipados y tomen medidas de protección para estar seguros; (3) empoderar a las personas pobres y vulnerables, en particular las que han perdido su trabajo y sus medios de vida, para que sean autosuficientes a través de programas de rehabilitación; y (4) apoyo educativo a los hijos de las personas pobres y vulnerables cuya educación se ha visto afectada y ya no pueden volver a la escuela.

La Congregación de los Sagrados Corazones de la India quisiera sumar y aportar “una gota de agua en el mar de la inmensa crisis humanitaria” desatada por la segunda ola de la pandemia de Covid-19. Por supuesto que podemos hacerlo con tu colaboración y apoyo económico. ¡Por eso, buscamos su apoyo! Únanse a nosotros en esta “misión de misericordia” para ayudar a nuestras personas pobres y vulnerables que están “en el último lugar” de la crisis de desempleo y hambre debido a los impactos de la pandemia Covid-19 en curso. Su apoyo y colaboración en esta misión serán agradecidos. ¡Gracias y que Dios te bendiga!

Alexis Nayak, ss.cc.

Director del DSDI / Director de desarrollo

Instituto Damien de Desarrollo Social (DSDI)

Bhubaneswar - Odisha.


12 de mayo de 2021



The Worsening Crisis of COVID – 19 Pandemic in India

The crisis:  The worsening situation of the second surge of COVID – 19 pandemic in India is alarmingly worrisome.  There have been reports of millions of Covid infected cases of patients both in urban and rural India in every 24 hours.  Hospitals and healthcare centres across India are complaining to the central and state governments of acute shortage of hospital beds, ventilators, oxygen, vaccines, life-saving medicines and medical equipment as millions of patients pour into hospitals and healthcare centres gasping for life.  Thousands of patients are reported to be dying both in hospitals and at homes in every 24 hours.  Crematoriums and burial grounds across India, particularly in large cities, are overwhelmed by the burning pyres and burials of dead bodies each passing hour of the day. There are also reports of doctors and health workers getting infected and dying in the process of saving the lives of their patients.  The unfolding of the whole health crisis in India looks very grim and disturbing each passing day.


By the time I am documenting this piece of article, India has now 2,33,40,938 infection cases, 1,93,82,642 cases of recovery, 37,04,099 active cases and 2,54,197 deaths with daily infections of 3,48,421 and 4,205 deaths overtaking Brazil and USA. It is reported that globally one out of five active patients is in India.  This is scary! 


Besides, there are thousands of infected cases and hundreds of deaths that go unreported from rural India because in their reporting the leading media focus only in the large cities and towns.  Experts are saying that daily infections are shooting up in the Indian countryside where they have a very poor health infrastructure or none at all; where there are a few doctors or no doctors at all.  Poor and vulnerable families are losing their loved ones to deaths without any health facilities available there.  As someone who lost his loved one in the rural village says, it’s “a hell out there!”  If this is not contained effectively, India will be in the brink of total human and economic catastrophe directly impacting the lives and livelihood of majority of rural poor and vulnerable persons.   


Government inaction and mismanagement: In this existential health crisis in India, the second wave of coronavirus has completely exposed the total collapse of Indian healthcare system and its infrastructure.  People “feel betrayed and failed by the policy makers and by politicians”.  People “feel betrayed and failed by the government” that did not learn any lesson from the first wave of the coronavirus in 2020. The government completely failed in giving any priority to building health infrastructure and in thinking “to put in place a contingency plan for the second wave”.  As citizens, people just feel angry and betrayed “at the callousness and the tone deafness” and the complete denial of the existing health crisis by the government.


It has come to be known that expert medical scientists had already given a warning early in March 2021 that the second wave of Covid – 19 was coming, but the government took no heed of the warning; instead it indulged more in focusing on managing headlines and building perception about the government than on building the crippling economy and health infrastructure already caused by the first wave of coronavirus, and thus on saving lives.  Even in the midst of glaring signs of the second wave of coronavirus striking the country, the government was indulging itself in crowded electioneering rallies in different states that went to assembly and panchayat polls in April 2021 and allowed large crowded religious gatherings in the Ganges (Kumb Mela) which were considered by experts to be the “super spreaders” of the virus.

Any constructive domestic or international criticisms of the government’s failure in handling and managing the rising numbers of infected cases, the rising numbers of deaths and the acute shortage of hospital beds, ventilators, oxygen, vaccines and life-saving medicines and medical equipment were met with counter narratives and defences.  Instead of being accountable and owning up the responsibility of its failure to contain the virus from spreading, the government of India has been “shifting the problem on to the state governments”. Until today, the government of India still “remains in denialism and maladministration” as if it has no accountability of its mismanagement of the current human and health crises to its suffering citizens. 


Positive Interventions: Thankfully, instead of remaining mute spectators to the whole dramas and excuses of the government, High Courts after High Courts, and now the Supreme Court of India, are coming heavily on and holding the central government and the state governments to accountability and transparency in managing the health crisis with an equitable distribution life-saving medical supplies, equipment and oxygen to the state governments and to the hospitals.  Although interventions of the judiciaries may have been too late a call, nonetheless there is a ray of hope of saving many lives from death and burning pyres.        


In response to the overwhelming and the catastrophic health crisis in India, there has been a pouring in of international aids to contain the virus and to save lives as much as possible. This is something which the government of India would not want as it goes against the projection of its ego image as “Vishva Guru” (World Leader) in fighting against the coronavirus in the first wave.  However, covertly realizing its failure, incompetence and mismanagement of the crisis, the government has been forced to accept such international aids. There have also been individual citizens and social organizations with good-will and with big hearts coming forward with aids to save the lives of the patients and to give dignified burials/funeral of the dead. When a sense of “humanity” seems to be lost in the eyes and heart of the government, “good Samaritans” are still out there with big hearts who remind us with their actions that “humanity matters”.

Warning and Humanitarian Crisis:  Medical experts have also been warning that there might be the third wave of coronavirus coming which could be more serious.  Therefore, India needs to prepare for such an eventuality.  Warned by the domestic and international health experts about the seriousness of the coronavirus in India and about the consequences of India’s failure to contain the virus from further spreading into other cities, and particularly into the rural villages in India, the respective state governments have started imposing lockdowns. 


Some social activists and economists of the country are warning that such lockdowns will once again bring about an immense humanitarian and economic crisis to the working poor (migrant workers from rural villages and daily wage labourers in the cities) “who have already been at the receiving end of the on-going hunger crisis and joblessness due to the lockdown and the Covid – 19 pandemic” in the first wave.  As a consequence of the lockdowns due to the second wave of Covid – 19, these migrant workers in cities are already once again making an exodus to their rural villages and the daily wage labourers in the cities are once again losing their jobs and their livelihood.  There is a fear that due to the impact of the pandemic, the whole country will be in the “grip of an immense humanitarian crisis” not only of health but also of economic and livelihood distress which will lead the poor of the country to poverty, hunger, starvation and death.  This is something the government of India must take note of and start taking proactive measures and action plans to arrest the crisis from happening.

Response of the Congregation to the Crisis:  The Congregation of the Sacred Hearts through Damien Social Development Institute (DSDI) in India does not have the financial and human resources, and medical and technical expertise to directly reach out to the Covid – 19 patients and support them.  However, with whatever financial and human resources it does have, the Congregation through Damien Social Development Institute (DSDI) plans to address the indirect economic and livelihood impacts of the pandemic on the poor and vulnerable groups of people in the places where we are present.  We also plan to work in networking with other organizations whenever it is possible to directly support the persons affected by Covid – 19 and to indirectly support the poor and vulnerable persons impacted by the pandemic.


In Kolkata, we are already working in collaboration with the Kolkata Mary Ward (KMW) organization of Loretto Sisters in feeding program to feed 200 Covid – 19 patients in a government run Covid centre for one month.  Other pastoral and formation communities of the Region are being asked to prepare action plans of reaching out to the poor and vulnerable persons whose lives and livelihood have been affected by the on-going pandemic crisis.  Damien Social Development Institute (DSDI) has drawn up a one year comprehensive immediate, medium term and long term action plan of Covid – 19 Relief and Rehabilitation Program for the poor and vulnerable persons with whom it has been in service. The relief and rehabilitation program includes: (1) emergency distribution of ration, masks and sanitizers; (2) a series of medical and health awareness camps about the pandemic among the poor and vulnerable persons so that they are better equipped take protective measures to be safe; (3) empowering the poor and vulnerable persons, particularly who have lost their jobs and livelihood, to be self-reliant through rehabilitation programs; and (4) educational support to the children of the poor and vulnerable persons whose education has been affected and can no longer go back to schools.

The Congregation of the Sacred Hearts in India would like to add and contribute “a drop of water into the sea of the immense humanitarian crisis” unleashed by the second wave of Covid – 19 pandemic.  Of course, we can do it with your collaboration and financial support. Therefore, we seek your support! Please join us in this “mission of mercy” to come to the aid of our poor and vulnerable persons who are “at the receiving end” of the crisis of joblessness and hunger due to the impacts of the on-going Covid – 19 pandemic.  Your support and collaboration in this mission will be gratefully appreciated.  Thank you and God bless you!  

Alexis Nayak, ss.cc.

DSDI Director/Development Director

Damien Social Development Institute (DSDI)

Bhubaneswar – Odisha.


12th May 2021

Saturday, May 8, 2021

The second wave: India fails miserably


Sujata Jena
is a member of the Sacred Hearts of Jesus and Mary Congregation. She is an advocate and social activist. She has worked among Dalit and tribal women, children and youth of the eastern Indian states of Odisha and West Bengal. She is a correspondent for Matters India, a news portal that focuses on religious and social issues.


India is leading the world in the number of coronavirus infections. On May 2, Reuters reported that India's new daily COVID-19 cases passed 400,000 for the first time, as the second wave worsened. Reuters reported May 6 with information from India's Health Ministry that a "record 412,262 new cases and 3,980 deaths were reported over the past 24 hours, taking total infections past 21 million and the overall death toll to 230,168."

Almost everyone I know is affected by the second wave in one way or the other. Some are infected, some have lost (or fear losing) a family or a community member, a friend, a neighbor, a colleague. Most are living in isolation, unable to express apprehension and anxiety, unable to go out and do something.


I and most sisters in my community had the virus the first week of April, and we had to isolate ourselves immediately. Our normal life abruptly came to an end.

I had a fever, coldness, cough, throat pain, chest pain, conjunctivitis, dizziness, diarrhea, and worst of all, a painful headache that persists. Around day 13, I felt most of the symptoms were gone except for the bouts of headache. Then unexpectedly I developed vomiting, night sweats, mild breathlessness, fatigue. And my case was considered mild COVID-19!

On day 20, I tested negative and the cause of the persistent headache was determined to be COVID-19. I am under treatment. It prepared me to embrace the new normal.

But what has caused me the most heartache has been the death of hundreds of thousands of innocent citizens of my beloved country. As I write this, my eyes are full of tears.

Unceasing death, overflowing crematoriums, unending pyres burning thousands of bodies; hospitals with no beds or oximeters and with insufficient oxygen, medicines, testing tools and personal protective equipment; medical staff at the breaking point; and on and on.

According to The Week Magazine, 165 Indian journalists have lost their lives to COVID-19 so far. And NDTV reported on the suicide of a doctor in Delhi Hospital's COVID-19 ward.

Though I have received little information from nuns, on the basis of my WhatsApp communication, I estimate that over a hundred priests and nuns have died of COVID-19. And on May 4, Emeritus Archbishop Anthony Anandarayar of Pondicherry and Cuddalore died, the first Bishop in India to die of COVID-19. Then, Bishop Basil Bhuriya of Jhabua-Indore Diocese and emeritus Bishop Nirmal Minz of the Protestant North Western Gossner Evangelical Lutheran Church died on May 6.

So, India failed miserably to contain coronavirus for the second time! The first failure began on March 24, 2020, when Prime Minister Narendra Modi within four hours of notice, announced a 21-day national lockdown as the death toll from COVID-19 rose to 12, with 500 infected. The mass exodus resulting from this unwise decision caused immense suffering for migrant laborers.

What caused this second tragedy?

India is a vast, diverse, complex country, difficult for any government to run — even more complicated in a pandemic. Most of us started behaving as if the virus were gone. People were overconfident about their immunity.

However, there is a national consensus by prominent lawyers, journalists, commentators, activists and citizens that India's federal government and critical institutions were principally responsible for the mishandling of this second wave.

In an interview with The Wire, noted lawyer Dushyant Dave accused India's critical institutions of letting the country down during the present COVID-19 crisis.

The prime minister — a hardworking, high-tech and determined leader, I think — could have prepared better for the pandemic. He could have better coordinated vaccine production with world leaders — because India has the greatest capacity for manufacturing vaccines. The government could disseminate information and discharge duties to different departments.


The Modi government could have canceled or postponed the two mega-events; an election rally and Kumbh Mela (a Hindu festival where pilgrims bathe in the waters of the Ganges and Jumna rivers, at four locations in India) with millions of mask-less crowds that served as super-spreader events for coronavirus. The ruling party was obsessed with winning in the West Bengal election and maintaining its religious profiling; but the people of Bengal let them down badly!

Across the country, state governments are responsible for the health care of their citizens. They could have done more testing and kept better records of data — so the states also failed.

The election commission should have played a bigger role at the national level to contain the virus by ensuring that the elections were postponed or held virtually.

The Supreme Court could have used certain powers (suo moto and Public Interest Litigation) but has been a silent spectator for the past weeks.

Reflecting on this, I am struck by three things in particular. First, the intensity of my prayer. Second, the frustrations I have experienced, and third (the finest) Pope Francis' latest bookLet us Dream: The Path to a Better Future.

The beloved leader of over one billion Catholics sees the growing economic inequality, social injustice, individualism, hunger, and poverty exposed more intensely than ever in the COVID-19 crisis. He also sees that the resilience, fraternity, generosity and creativity of many people are the way to restore our society, our economy and our Earth.

The pope offers a moving and workable plan for building a better world for all humanity by putting the poor and the earth at the center of new thinking, which can be used by Christians and non-Christians all over the world. The Jesuit pope uses "see-judge-act" as the foundational pastoral approach. In brief, he proposes three concrete models as a solution to a crisis like COVID-19.


First, a maternal economy, an economy that sustains, protects, generates and promotes just like a mother manages a home: the weakest have the most care, the other are equally treated, and girl children are given attention. It is a positive promotion of God's chosen people — the ones on the periphery.

Second, a "doughnut economy," a distributive economy that moves people out of the "hole" — everyone should be in the circle and have an equal opportunity to grow.

Third, recognition of the values and integration of the fresh thinking that women are bringing to this moment. The fact that countries with women leaders have on the whole contained the coronavirus effectively — must be the Spirit prompting us to look at this approach, he says.

In these, the pope calls world leaders to take inspiration from Jesus's parable of the good Samaritan, which shows how we can develop our lives, our calling and mission.

Significantly, U.S. President Joe Biden, in his first speech to a joint session of Congress, rejected the theory of trickle-down economy — as does the pope — and spells out a new policy for America!

The pandemic has taken so much away from us. But it has also allowed us to come together as one humanity, to work and grow together in love and solidarity. Hope springs up in me as over 40 countries assist India in its battle against COVID-19's second wave. It is high time for India to acknowledge this worldwide support and recommit to working together as one global family.

In these depressing times, I hear heart-breaking news each day — checking on communities, families and friends, counseling with isolated patients, sharing the personal experience of being a COVID-19 patient, helping people observe the symptoms, praying for grieving families, talking with the migrants who need information — all of these have brought me as much hope as it has them.


Special thanks to my sisters, friends from all over the world (including from Global Sisters Report), family, acquaintances, and some fellow COVID-19 survivors for pouring out your love, and prayers, and quietly reaching out to check on me every day and guide me through this. To Sister Vandana, who cared for us with food and medicines, and helped during our recovery. Your hand-holding and encouragement is invaluable!

Together, let us dream for a better world!






St Damien: Martyr of Charity, Apostle to Lepers and the Marginalised

With so much talk and reflection about Covid-19, it’s good reminding ourselves that our world has been here before. Think of tuberculosis in Ireland. Think of smallpox, Ebola, Rabies, HIV, and the tragedy and loss of life associated with all of these. Think too of the great scourge of biblical times and beyond, leprosy (now called Hansen Disease). Just as we have scourges today like Covid -19, in the past too have we have had heroic front line workers, and in the case of leprosy, one front line worker shines out brighter than all the others, a priest of the Congregation of the Sacred Hearts of Jesus and Mary - Fr Damien the leper priest of Molokai. St Damien was canonised by Pope Benedict in 2009.


by Ultan Naughton sscc (Ireland-England)


In the days before Personal Protective Equipment (PPE), Damien arrived to a vision of hell on the island of Molokai in 1873. Here lepers were dumped off boats, often far from the shore, and left to fend for themselves - often limbless, often blind, with no basic sanitation, not enough food, no proper accommodation, no healthcare, no public order or civic structure.

Such was the scene, the poor lepers, because of their disabilities, were unable to even bury the dead, except in shallow graves, which the wild animals would later dig up. What must that first night have been like, under a Pandanus tree, on an island described as a living cemetery?

From his arrival Damien immediately set about its transformation. It became famous, in no small part, thanks to the worldwide spread of what he was doing and famous people like Robert Louis Stevenson. Damien built accommodation and orphanages, churches and public buildings with his bare hands. He formed a band and got a choir together from the lepers whose vocal chords were destroyed or who had no fingers or hands. It was still sweet music and sounds, that gave them dignity and worth.

From the beginning he referred to all his charges as ‘we lepers’. He was ecumenical long before most of us knew what it meant. He bandaged the lepers wounds, cleaned their houses, made their beds, cooked their food, ate from the same pot as the lepers. He smoked a pipe to hide the smell of the rotting flesh and maggot infected sores. He built their coffins and he buried the dead in what he called the ‘garden of the dead’. A German Protestant traveller who wrote to a Berlin newspaper in 1883 stated: ‘Only a Catholic priest has entered into this hell in which the lepers live….He lives amongst the dying and the desperate…Fellow travellers of all nations, should you pass in front of the rock of Molokai, salute him!’ Damien contracted leprosy and died of the illness at aged 45 in 1889.

Damien, like all great people, while alive and even in death, had to put up with slander and accusations from the government, his opponents and even at times his own religious community. Damien never flinched is his determination to help the outcasts of his day, and he single handedly brought worldwide attention to the plight of leprosy patients, stirring up a renewed focus on finding a cure. He didn’t have the luxury of modern science, technology or communication to help him.

Today leprosy is a curable disease, but unfortunately many around our world, mainly in Africa and Asia, still suffer. According to the World Health Organisation, there were 208,619 new cases globally in 2018 from 159 countries. The disease continues to affect the skin, peripheral nerves, mucosa of the upper respiratory tract and the eyes. Much like what we know about Covid 19, leprosy, it is believed, is transmitted via droplets from the nose and mouth during close contact. Unlike Covid, the incubation period of the disease is 5 years. Damien’s heroism invites all of us, Pope Benedict said at his canonisation, to “open our eyes towards the ‘leprosies’ that disfigure the humanity of our brothers and sisters, and that today still call, more than for our generosity, for the charity of our serving presence”. Damien was a priest, a religious and a missionary. He gives example and inspires all of us today who are caught up in a worldwide pandemic. When he realised he had leprosy, he writes that ‘no, I do not want to be cured if the price is my departure and the abandonment of my labours’ and ‘I will die in the same way and of the same sickness as my afflicted sheep’.

St Damien has much to teach us of reaching out, especially in a time of great crisis and uncertainty, of trust in divine providence, of devotion to the hearts of Jesus and Mary, of centering our life in the Eucharist and of prayer before the Blessed Sacrament. In his personal diary in 1883 he wrote: ‘The Eucharist is the bread which gives us the strength we need to be able to turn to the more repulsive tasks; it is also a remedy against the aversion one can feel towards a ministry that is often both terrible and disheartening to others’.

For all who are struggling today, as we prepare for the feast day of St Damien, let us recall the words of Mahatma Gandhi: ‘The political and journalistic world’ (we can add scientific world too I’m sure) ‘can boast of very few heroes who compare with Father Damien of Molokai. It is worthwhile to look for the source of such heroism’. For Damien, it was a simple expression from the founders of our Congregation that always resonated with him: ‘In Jesus we find everything: his birth, his life, and his death. This is our Rule’.



Friday, April 16, 2021

Pedro Casaldáliga, abrazar la utopía del reino en lo pequeño


Por Nicolás Viel sscc (Chile)

Hace algunos meses hemos vivido como Iglesia latinoamericana, la pascua de Pedro Casaldáliga (1928-2020); pastor, teólogo y poeta. Este misionero fue obispo de Sâo Felix de Araguaia (Mato Grosso, Brasil), una diócesis enorme que recorrió junto a muchos compañeros y compañeras de camino. Su vida, sus gestos, sus silencios y sus versos son una semilla que está comenzando a germinar, como el grano de trigo que al morir da mucho fruto (Jn 12, 24).


Durante ocho años padeció un Parkinson, el que lo fue preparando para el momento de su muerte. En medio de su despedida, nos conmovieron sus pies descalzos, la biblia abierta sobre su cuerpo, los indígenas cargando su féretro, esa tumba sencilla mirando al río junto a un peón y una prostituta. Toda su vida, sus causas y su muerte, están llenas de belleza y sentido. Hay mucho de su vida que le puede decir algo a nuestro andar. Sería pretencioso decir una palabra definitiva, por tanto, sólo me atrevo a atisbar algunas ideas de carácter pastoral, que la vida de este referente de nuestra Iglesia de América Latina nos puede regalar.


Una vida que amó y sufrió a la Iglesia


La vida de Pedro Casaldáliga no se puede comprender sin su pertenencia a la Iglesia. Su testimonio de amor eclesial, nos puede inspirar para vivir una relación madura con la Iglesia, que sea capaz de cultivar la amabilidad junto con el sentido crítico y la corrección fraterna. “El amor maduro a la Iglesia deberá ser siempre un amor crítico, sobre todo cuando en la Iglesia predominen otros intereses que los del Reino”.


En esta línea, una relación madura con la Iglesia, sabe identificar el núcleo fundamental de la fe, de lo accesorio, incorporando en su capacidad de discernimiento la “jerarquía de verdades” (UR 11), que el Papa Francisco ha resaltado en sus reflexiones (EV 36, 246). Para el misionero claretiano, la verdad fundamental de la fe es Dios y el amor histórico al pueblo sufriente. Cuando uno revisa su correspondencia, no deja de impresionar su libertad y honestidad para decir las cosas. En una carta directa a Juan Pablo II, afirma: “para muchos de nosotros, ciertas estructuras de la Curia no responden al testimonio de simplicidad evangélica y de comunión fraterna que el Señor y el mundo reclaman de nosotros; ni traducen en sus actitudes, a veces centralizadoras e impositivas, una catolicidad verdaderamente universal(…)”. Casaldáliga critica desde un profundo amor y compromiso. No tiene miedo en expresar sus sueños, o su molestia con lo que considera equivocado.


La crítica de Casaldáliga nunca se hace desde afuera y siempre comienza por sí mismo, “nosotros, con frecuencia, los miembros de la jerarquía, no reconocemos de hecho a los laicos como adultos y corresponsables en la Iglesia, o queremos imponer ideologías y estilos personales, exigiendo uniformidad o atrincherándonos en el centralismo”.


Casaldáliga amó profundamente a la Iglesia, y en nombre de ese amor, la criticó cuando la vio acomodada y centrada en sí misma. En la misma línea del Papa Francisco, animó a la Iglesia a salir hacia el sufrimiento de los pobres, instándola a “beber el cáliz de los Pobres”. Su experiencia de Iglesia fue sumamente comunitaria, abierta y dialogal. Puso en el centro de su quehacer pastoral, la construcción de cultura de la solidaridad, que opta incontestablemente por los empobrecidos y sus causas. Para el obispo, vivir en la Iglesia, supone vivir en tensión y que esa tensión, siendo muy exigente, tiene enorme belleza.


Rescatar a Jesús de Nazaret como núcleo configurador


La vida de Casaldáliga es una llamado a recuperar el cristo-centrismo de nuestra vida de fe. La persona de Jesús se ha perdido no sólo de nuestros horizontes pastorales, sino de nuestra experiencia creyente. Jesús fue la principal causa de su vida y su muerte: “Mi fuerza y mi fracaso, eres tú /  Mi herencia y mi pobreza. Tú, mi justicia, Jesús (…) Mi muerte y mi vida. Tú
La experiencia creyente del obispo es la de un Dios que se encarna en un hombre pobre, cuyas manos y pies están llenos de tierra. Casaldáliga, en la misma línea del Papa Francisco, vivió convencido de que Jesús es el rostro de la misericordia del Padre. Toda su vida fue una búsqueda permanente de las opciones preferenciales de Dios por lo pequeño, lo irrelevante, lo marginal y lo pobre. “Eres un Dios escondido, pero en la carne de un hombre. Eres un Dios escondido en cada rostro de pobre. Más tu Amor se nos revela cuanto más se nos esconde”.
Hablar del rescate de Jesús, como centro configurador de nuestra vida de fe y de nuestra acción pastoral, quiere decir rescatar la humanidad de Jesucristo, o bien, la “versión de Dios, en pequeñez humana”.  Para Casaldáliga, “hay que evitar el espíritu triunfalista, pero hay que evitar, también, el espíritu derrotista y volver a Jesús de Nazaret. El seguimiento es la mejor definición de la espiritualidad cristiana, el seguimiento de Jesús con la opción por los pobres, el diálogo abierto, la solidaridad”.


Una pastoral centrada en la utopía del reino


El rescate de Jesús, trae consigo recuperar la centralidad de la utopía del proyecto del Reino, la cual crece en pequeñito (Mt 13, 31-35). Muchas veces se nos pierde el centro de nuestra misión y se nos olvida que la Iglesia, “debe definirse y comprenderse a sí misma desde el reino predicado e inaugurado por Jesús de Nazaret”. En muchas de sus cartas y poemas comparte la centralidad de las opciones que movilizan su vida, “servir al Reino sirviendo a la Humanidad a partir de la opción por los pobres”.
Para Casaldáliga la vida sin utopía y alegría no valen la pena. En este sentido, nuestro combate de la fe se juega en la fidelidad cotidiana, donde “mientras más utópicos, más cotidianos”. Aunque los horizontes utópicos de nuestro mundo se disipan en vidas calculadoras, la verdadera utopía del Reino siempre se está jugando la vida en medio de gestos concretos.
Una vida movilizada por la utopía del Reino es consciente de sus límites y debilidades, “a todos de vez en cuando el cansancio o la desilusión o los supuestos derechos del egoísmo se nos vienen encima, y nos dan ganas de bajar las armas y vivir como la mayoría”. En esto el obispo transparenta sus fragilidades de un modo muy hermoso, “si no he sabido hallarte siempre en todos, / nunca dejé de amarte en los más pobres”. No teme a reconocer el verse superado por el dolor y la injusticia, “por causa de tu causa me destrozo, como un navío, viejo de aventura”. A nivel pastoral se necesita discernir, porque el que quiere abrazar todas las causas, normalmente no termina abrazando ninguna.


Un caso concreto. En estos tiempos de pandemia no son pocos los jóvenes que abandonaron la capilla, para ir a servir a la olla popular. Pasaron de la eucaristía sacramental a la eucaristía existencial, reconociendo que “la libertad con hambre es una flor encima de un cadáver. Donde hay pan, allí está Dios”. Necesitamos una propuesta pastoral que rescate la centralidad del compromiso por el reino, sin abandonar la centralidad en Jesús. Inspirados en Casaldáliga, el reino debiera ser el gran tema de nuestra vida, “nunca te canses de hablar del Reino, nunca te canses de hacer el Reino, nunca te canses de discernir el Reino, nunca te canses de acoger el Reino, nunca te canses de esperar el Reino”.


Se trata de vivir una pastoral que sea buscadora del suburbio humano, de lo marginal, de los diferentes rostros de abandono, sufrimiento y marginación. Quizás necesitamos fomentar compromisos más modestos pero más profundos. Quizás es tiempo de jugarnos la vida en rostros concretos. Una pastoral buscadora de periferias sociales y existenciales, que animada por estos profetas, busque “humanizar la humanidad practicando la proximidad”.


Toda su acción pastoral consistió en una compasión activa, en dolerse con el dolor del otro, “porque tu soledad también es mía;/ y todo yo soy una herida, donde/ alguna sangre mana”. Su testimonio de vida y de fe, pueden inspirar a que nuestra Iglesia se reconecte con temas que en otras épocas fueron muy importantes; como el compromiso con los derechos humanos, la ética pública, el tejido colectivo, la política. Su vida nos invita a abrazar pequeñas utopías y causas en este presente, con sus límites y posibilidades.


Una pastoral que celebre la esperanza


Mirando la vida de este gran referente de nuestra iglesia, nos podemos preguntar ¿Cómo se sostiene la utopía hasta el final de la vida? ¿Cómo una vida puede albergar tanta esperanza en medio de tanto dolor y decepción? Una posible clave está en la capacidad de celebrar la esperanza.


Nadie quiere pertenecer a un grupo en el que no haya alegría. Si no hay jóvenes en nuestras parroquias es porque, muchas veces, no hay alegría y fiesta. Lo hermoso de una pastoral que celebra es que tiene a su base una esperanza cargada de significación teológica, “ya que debe entenderse como ratificación de la causa de Jesús por parte de Dios, como confirmación de su proyecto e identidad; y tiene corolario antropológico, puesto que alimenta la fe en nuestra propia resurrección”. El mismo Casaldáliga vivió su vida entre la lucha y la fiesta: “Yo pecador y obispo, me confieso (…) de no perder el sueño, ni el canto, ni la risa, de cultivar la flor de la Esperanza, entre las llagas del resucitado”.


La vida de Casaldáliga nos inspira para que nuestra pastoral sea una celebración donde todos encuentren lugar, sin jerarquías, ni primeros puestos, sin excluidos ni marginados, donde la diversidad sea la regla, donde se celebre el hecho de hacer comunidad que gasta la vida en causas que valen la pena. Que nuestros espacios pastorales sean mesas sencillas y festivas, que anticipen la fiesta definitiva, donde Dios sea todo en todos (cf. 1 Cor 15,28).


En nuestras celebraciones alimentamos la utopía por el reino, recuperamos fuerzas para nuestras causas. No son festejos vacíos, ni búsquedas de entretención sin rumbo. A pesar de días grises, de noches oscuras y de tiempos difíciles se puede celebrar, porque nuestra vida está sostenida en una esperanza teologal, que nos permite integrar los fracasos y las ausencias del camino.


La vida de Pedro Casaldáliga se mantuvo firme en medio de la persecución y la amenaza. Todo su andar fue un abrir surcos de esperanza para su prelatura de Sao Félix. Vivió amenazado de muerte durante muchos años, pero aún así en los momentos más críticos, no dejó de celebrar, porque es la celebración la que mantiene viva la esperanza. Incluso la indignación ética frente a la realidad es una indignación esperanzada. Sólo una vida profundamente arraigada en Jesús, sostenida por la esperanza, puede celebrar en medio de la noche del dolor humano.


Casaldáliga, inspirador del Papa Francisco


Nuevamente nuestra Iglesia latinoamericana nos regala un testimonio de coherencia y libertad, cuya vida trasluce evangelio por todas partes. Por nuestra parte, tenemos la responsabilidad de conocer y transmitir su historia y poesía, estando atentos a las tentaciones de moda que nos acechan, “renunciar a la memoria, renunciar a la cruz, renunciar a la utopía o esperanza”. En la memoria nos jugamos el futuro.


No deja de ser esperanzador que muchas de sus inquietudes sobre la Iglesia, la opción por los pobres, el compromiso social y político, parecen haber encontrado eco en el Papa Francisco. Para ambos “la Iglesia no es para sí; es para el Reino, y ha de estar al servicio del mundo -violento y pobre-, como su maestro Jesús, que "no vino para ser servido sino para servir" (Mt 20, 28)”. Tanto Pedro como Francisco, sueñan con una Iglesia dialogante con fuerte sentido comunitario, que viva desde la centralidad en Jesús y la utopía del reino, que sea capaz de celebrar la vida y la esperanza en medio del dolor y el sufrimiento. 


Este testigo de la Iglesia latinoamericana nos invita a jugarnos la gran utopía del reino en lo pequeño. Y para esto aconseja, “hay que saber llevar la Vida y la Política y la Iglesia con cierto garbo, sin amarguras, tirando para adelante, siempre. El Reino, no lo olviden, siempre es mayor”. En su funeral el actual obispo de São Félix do Araguaia expresó: "soñó, y soñó con los pies en la tierra, porque no sólo permaneció en el sueño, sino que trató de vivir y luchar para que este sueño se hiciera realidad”.


La vida resucitada de Casaldáliga está comenzando a germinar con una fuerza inusitada. Su vida nos habla de una mística de lo pequeño y una mística del arraigo. Todo su andar fue ligero de equipaje, para caminar el camino del evangelio de los pobres. “No tener nada. No llevar nada. No poder nada. No pedir nada. Y, de pasada, no matar nada; no callar nada. Solamente el Evangelio, como una faca afilada (…)”. Su partida nos atisba la resurrección, que muchas veces se nos nubla en medio de tanto dolor humano. Mientras tanto las pequeñas comunidades de la Iglesia latinoamericana no dejarán de agradecer la vida de su profeta y poeta.




Wednesday, March 3, 2021

L’offrande du Christ en Marc 9, 2-10



Par Ben Kumongo sscc

 « Offrez à Dieu un sacrifice de louange, qui consiste à proclamer son nom (Heb. 13, 15) ».

 En effet, parler de l’offrande du Christ dans le contexte de Marc 9, 1-10, c’est vouloir exalter encore en profondeur deux piliers de ces quarante jours de carême. En occurrence l’offrande (l’aumône ou le partage) et la prière. Au fonds l’offrande du Christ dont il s’agit ici, c’est donc cette prière fervente qu’il offre au père en compagnie de Pierre, Jacques et Jean. Cette prière n’est pas individuelle mais communautaire.  Nous y décelons six caractéristiques. C’est ce qui fait l’objet de cette ébauche. Voici les traits :

  1. C’est une prière communautaire : Jésus prend avec lui Pierre, Jacques et Jean (Mc. 9,2).
  2. C’est l’initiative de Jésus lui-même d’aller prier (v 2)
  3. Il se fait sur une haute montagne (v 2)
  4. L’initiateur de la prière (Jésus) se transforme devant ses compagnons (v3)
  5.  Une prière qui attire les grands de l’Ancien Testament : Moise symbole de la loi du Sinaï, Eli symbole des  grands prophètes (v3)
  6. Une prière qui séduit ses participants jusqu’à ne pas se fatigué (v5)



De ces six traits, nous avons médité sur six attitudes à cultiver.des Quelles leçons  pratique  retenir  pour nous

  1. Notre prière est une offrande riche de sens. Si nous le faisons avec un cœur plein d’adoration à Dieu, les anges et les saints du ciel viendront s’associer à nous.
  2. Le choix : de douze apôtres, Jésus choisi trois pour l’accompagner. La prière est un exercice difficile. Surtout dans un contexte où il fallait gravir une haute altitude. Pour que nos moments de prière communautaire nous transforment, ceux qui les président doivent avoir la conscience d’être à la place de Pierre, Jacques et Jean pour aider les autres à s’élever au niveau d’une prière qui nous transforme
  3. Pourquoi Jésus n’est pas  monté seul ? comme maitre, jésus comme dans Luc 5,16 : « il se tenait retiré pour prier », il se retiré pour une prière personnelle. Dans le contexte de Marc 9,2 il agit en pédagogue pour apprendre à ceux sur qui il confiera l’église plus tard non seulement la gloire de la résurrection mais aussi la nécessité et l’unité entre lui et les hommes de l’histoire du salut dont Moise et Eli.
  4. Construisons ici trois tentes : une prière bien faite ne fatigue pas à la première heure, ça dispose les cœurs pour y demeurer longtemps.
  5. Elie et Moise s’entretenait avec lui : la prière n’est pas toujours un lieu de solitude mais un moment d’union avec nos ainés dans la foi et dans la mission. Les archanges et les saints de Dieu sont disposés à s’entretenir  avec nous pour réconforter et nous appuyer dans la mission. Nous croyons qu’ils peuvent nous partager leur expérience.
  6. Mon fils bien aimé, écoutez le : Par notre prière nous montrons que nous aimons Dieu et Dieu le premier à nous aimer, ne cache pas son grand amour quand nous sommes en prière. En prière nous l’écoutons. Il recommande au monde d’écouter ce qui le prie car leur message leur vient de l’union qu’ils ont avec Dieu par la prière.

Saturday, February 13, 2021

Why aren't we talking about the farmers' protest in India?



by Sujata Jena sscc

 

One tweet on the farmers' protest aroused the supporters of the ruling party in India. The one tweet became the headline on all the national channels. The same tweet woke up many Bollywood celebrities and sport stars, who have long been silent on the farmers' protests.

I am talking about the tweet made by globally-known pop singer Rihanna on Feb. 4. She tweeted to her over 101 million Twitter followers: "why aren't we talking about this?! #FarmersProtest." Rihanna linked to a CNN 18 news headline: "India cuts internet around New Delhi as protesting farmers clash with police." It is a usual tactic of Indian Prime Minister Narendra Modi's government to prevent protests.

Embedded rich media on Twitter

Soon after, several Bollywood celebrities and sports stars, supporters of the ruling party, expressed support for the government's stand on the protests and called for an "amicable resolution" to the protests through coordinated tweets with the hashtags #IndiaTogether and #IndiaAgainstPropaganda.

An Indian celebrity replied to Rihanna's tweet, "No one is talking about it because they are not farmers, they are terrorists who are trying to divide India."

CNN 18 news then had another headline: "International Celebrities' Anti-India Tweets: Plot to Defame?" Arguments are going around and around on this matter. Some asked what does this foreigner knows about India? How does she know what is right or wrong? This is India's internal matter. Others should not interfere.

About 110 million farmers have been striking on the outskirts of Delhi for over two months, braving the biting cold and rain in a peaceful protest against the three new agricultural laws that were passed last September. As many as 70 farmers have apparently died during the protest. Families of farmers who died during protests will not be compensated, the federal government told the lower house.

The farmers say the new laws will leave them poorer and at the mercy of corporations. Besides that, the bill prevents farmers from approaching the judicial system for any future disputes.




Ironically, the site of the farmers' protest presently looks militarized, like the India-Pakistan border or the India-China border. It is in New Delhi — the national capital of India! Our government has erected this against our farmers, an obstruction made of iron spikes, barbed wire, six to seven layers of iron barricades, and rows of cement barricades. It looks like a war field.

There are internet disruptions, food and water supplies are blocked, and journalists are arrested under false accusations. Those who raise their voice for the farmers find their Twitter accounts blocked, their passport verification stopped. The media portrays the farmers as anti-nationals, a vested international power, or as Khalistani, a "separatist movement" seeking an autonomous Sikh home in Punjab.

Isn't the argument about this being a purely internal matter completely wrong? The concern of farmers is raised globally because democratic values, human rights and civil liberties are threatened.

Some other international personalities like Swedish climate activist Greta Thunberg and the niece of U.S. Vice President Kamala Harris — Meena Harris — as well as members of the United Kingdom's Parliament, and some Canadian politicians also raised their voices to support the farmers' protest.

Thunberg has openly supported the farmers and has directed her followers to learn more about how they can help them. This is not new. She is a globally known climate campaigner.

But the media portrayed her tweets as a secret conspiracy. Delhi police allegedly registered a case against Thunberg.

Now, senior government ministers, Indian celebrities, sports stars and even the foreign ministry have urged people to come together under #IndiaTogether and #IndiaAgainstPropaganda and denounce outsiders who try to break the country with their tweets.

An internationally known sports star of India tweeted: "India's sovereignty cannot be compromised. External forces can be spectators but not participants. Indians know India and should decide for India." Unfortunately, he is a winner of the Bharat Ratna (the pearl of India) Award, India's highest civilian award.

Obviously, people across the globe are concerned about the democratic and human rights of the people. It is a shame some Indians are not concerned about their own farmers.

Of the Indian population of 1.38 billion, 70% of rural households depend primarily on agriculture for their livelihood — with as many as 82% being small farmers or marginalized. So what is the meaning of #IndiaTogether?

Most importantly, why can't we speak out when the human rights of any person are threatened anywhere?

If the same kind of comments were to happen tomorrow about Brazil, and the Brazilian president says, "These are internal Brazilian matters; everyone else is only a spectator; and the Amazon forest can be burned," does that make any sense?

Paradoxically, when the Amazon forest issue was raised, the same Indian celebrities who now denounce outsiders speaking on Indian matters, shared: #BlackLivesMatter. The prime minister of India basically endorsed Trump's 2020 reelection, saying "Abki Baar, Trump Sarkar" ("This time it's the turn of the Trump administration"). These were all fine. But when a foreigner raises a voice against Indians, it becomes an internal issue.

We live in a globalized world. What happens in one place has an impact on other places. If it is every human being's responsibility to raise a voice against Amazon deforestation; it is also the responsibility of everyone to stand in solidarity with the farmers who feed the world.

The Rev. Martin Luther King said, "Injustice anywhere is a threat to justice everywhere." Wherever the values of democracy are attacked, we must raise our voice. This could be in our family, community, society and elsewhere.


Jesus preached God's kingdom in a new and powerful sense as he challenged the socio-political and economic structure of the society that victimized the poor.

Prophets in the Old Testament denounced injustice and greed fervently and urged fostering of the common good among all.

We can discern that when the prophet Amos cried, "Let justice roll down like waters!" he is attacking several injustices (Amos 5:24). The people he denounces take their own cut from the hard work of poor people, treat them with contempt and take bribes (Amos 5:11). When they sell wheat, they rig the scales and the currency (Amos 8:5). It is always poor people who are their victims. These ruthless exploiters are nameless, but they plainly have wealth and power.

In this context, Rihanna's "why aren't we talking about this" is a wake-up call for many of us who are mere spectators of the farm law. It is a challenging and thought-provoking message to denounce injustice and stand for justice — especially for the voiceless and the vulnerable ones — for whatever we do to the least of his people we do to Him.

The church must stand in solidarity with the farmers. It is important for the church to be with the people, especially in times of trials, tribulation and threats. The new laws are not only about the farmers. No, they are about every one of us. We must realize the fundamental fact: "No farmer, no food."

I stand with #farmers.

Farmers' rights are my rights.

 

Sujata Jena

Sujata Jena is a member of the Sacred Hearts of Jesus and Mary Congregation. She is an advocate and social activist. She has worked among Dalit and tribal women, children and youth of the eastern Indian states of Odisha and West Bengal. She is a correspondent for Matters India, a news portal that focuses on religious and social issues.