Monday, May 5, 2014

ENCUENTRO de RESPONSABLES de OBRAS de PERÚ, ECUADOR y COLOMBIA


En el contexto de una aproximación de las comunidades mayores de Perú, Ecuador y Colombia, ha tenido lugar en Colombia un encuentro de los hermanos responsables de obras apostólicas de las 3 comunidades, con el objeto de conocerse compartiendo la misión que lleve a cabo en cada uno de los lugares de procedencia.. El encuentro comenzó el 28 de abril en la casa viceprovincial de Colombia en Bogotá y concluyó el 2 de mayo. Álex Vigueras, Provincial de Chile, ha estado presente como como moderador del encuentro. Han participado 5 hermanos de Perú, 4 de Ecuador y 6 de Colombia.

El encuentro se ha llevado a cabo en un ambiente de calidez, cercanía y fraternidad. En general, es posible afirmar que el objetivo se cumplió. Compartimos procesos personales y comunitarios, conocimos el conjunto de las obras que se tienen en los tres países y logramos celebrar la fe juntos y soñar con nuevas posibilidades.

Hemos visto de forma realista lo que somos y lo que hacemos. Se ha constatado que somos muy pocos hermanos al frente de muchas obras con lo cual se hace más difícil el discernimiento común, el trabajo en equipo y la encarnación del carisma.

De cara a la integración, en general se ve como una buena posibilidad. Sin embargo es necesario hacer un itinerario que nos permita ir acercándonos poco a poco. Para esto sería importante tener una primera experiencia de intercambios voluntarios para conocer de manera más concreta y profunda tanto las obras como a los hermanos mismos.

Por otro lado, se afirma que es fundamental respetar y valorar lo que cada comunidad mayor tiene, lo cual ha sido fruto de una larga historia, de un trabajo generoso de muchos hermanos mayores que ya no están, per cuyo legado es esencial para comprender lo que somos hoy. No es posible imaginar una integración únicamente por decreto porque esto no movilizaría las voluntades, al contrario, generaría resistencias que podrían obstaculizar el proceso. Se observa que hay temores, pero ellos no obnubilan la esperanza.

Como criterio central para pensar en la integración se tuvo lo siguiente: no podemos justificarla partiendo de una descripción pormenorizada de toda la fragilidad que hay en las comunidades mayores, pues los grandes problemas no se solucionarán siendo una sola provincia. Por lo tanto, el fundamento de la integración hay que establecerla en los valores y las búsquedas fundamentales que nos mueven a dar un paso así, poniendo la mirada en lo que podríamos ganar con la nueva estructura. Para ello es fundamental reflexionar: ¿Cómo sería el nuevo gobierno? ¿Cómo integrar las economías? ¿Cómo abordar el tema de la formación inicial? ¿Cómo fortalecer la pastoral vocacional en cada una de las comunidades?


Para un próximo encuentro sería importante revisar cómo es la vida de comunidad con una pauta similar a la trabajada en la presentación de las obras. También se ve como una oportunidad hacer una reflexión más detenida sobre los grandes temas: pastoral educativa, pastoral en las parroquias y pastoral juvenil – vocacional.

Por último, sólo cabe agradecer a todos los hermanos los esfuerzos realizados para llevar a cabo este importante encuentro. A continuación se presenta de forma descriptiva lo que hemos vivido durante esta semana.


El lunes 28, por la mañana, iniciamos nuestro encuentro reunidos en la oración de la mañana motivada por nuestros hermanos de Colombia. Luego de un generoso desayuno fuimos invitados a compartir sobre los lugares donde hemos realizado nuestra formación y cuál ha sido la etapa más significativa. Posteriormente compartimos respecto a las experiencias pastorales y cuál había sido la más significativa. Finalizamos este primer momento de la mañana compartiendo sobre el futuro de nuestras comunidades en vistas a una futura integración entre Colombia, Ecuador y Perú. El compartir de esta última pregunta nos llevó a contemplar un ambiente favorable, buena disposición, esperanza y deseos de hacer un proceso con plazos y tiempos que valore nuestras fortalezas y nos permita apoyarnos en nuestras debilidades, “soñamos” con un “itinerario” como sugerencia para nuestros gobiernos en vistas a una futura decisión. 
Por la tarde partimos a la casa de retiros de las Hnas. Esclavas de Cristo Rey y luego de instalarnos, celebramos la Eucaristía preparada por nuestros hermanos de Ecuador y celebrada por nuestro hermano Hilbar Loyaga.

El martes 29 iniciamos con la oración de la mañana a cargo de los hermanos de Perú motivando el día para el compartir nuestras historias personales y de nuestras respectivas comunidades mayores. Luego de un suculento desayuno nuestro moderador, Álex Vigueras, nos invitó a darnos tiempo para hablar sobre nuestras familias, los hitos más importantes en la historia de nuestra vida, alguna experiencia de conversión, una experiencia apostólica significativa para nuestra vida religiosa y ministerial, así como una experiencia apostólica difícil. Todo esto lo hicimos en pequeños grupos de 4 hermanos. Como en el primer día descubrimos lo parecido de nuestras historias y la generosa manifestación de Dios en ellas.

Luego de un breve corte, los hermanos del ECUADOR presentaron la historia de la viceprovincia: fundación, primeras obras apostólicas, acentuaciones pastorales, hermanos más relevantes, procesos vividos, fortalezas y debilidades, relaciones intergeneracionales, obras apostólicas actuales. Este esquema, sugerido por el equipo que conduce el encuentro, será el que regirá la presentación de los demás países. Nuestros hermanos nos mostraron una gran tradición misionera de la congregación en el Ecuador, primero por el empuje de los hermanos franceses y hoy conducida por los hermanos ecuatorianos, con una permanente búsqueda de ir a los márgenes. Hoy, siendo pocos, mantienen una incesante tarea apostólica en Quito, Guayaquil y la misión en Santo Domingo de los Tsáchilas.

Por la tarde fue el turno de los hermanos de PERÚ que, bajo el esquema ya sugerido, presentaron la historia de la provincia marcada por la misión de los hermanos franceses que, al igual que en Ecuador, llegaron al Perú y desarrollaron una incesante labor, primero como capellanes de las hermanas y luego, en el caso de Perú, fundando un colegio a pedido del gobierno de ese entonces para atender a la sociedad civil peruana. Posteriormente, los hermanos se abren a otras obras de misión eligiendo sectores marginales o de poca presencia de Iglesia. En la actualidad tienen cuatro presencias: La Iglesia de Plaza Francia (en el centro de Lima), la Parroquia Nuestra Señora de la Paz en el distrito de San Juan de Lurigancho (noreste de Lima- zona de invasiones de terrenos y violencia), el Colegio SS.CC. en Lima y la parroquia San Miguel Arcángel en el distrito de Huaripampa, provincia de Jauja, región Junín (en el centro del país, a 7 horas de Lima). Terminamos el día celebrando la eucaristía preparada por los hermanos de Perú y presidida por Pedro Vidarte. Se nos invitó a compartir desde las propuestas de las lecturas: ¿cómo manifestamos el anuncio del resucitado?, ¿cómo vivimos la comunión de bienes? Luego pasamos a compartir la cena y tener momentos gratuitos.


El miércoles 30, iniciamos la celebración con la eucaristía pues por la tarde teníamos libre para salir y recorrer los alrededores de Bogotá. Luego del desayuno, los hermanos de COLOMBIA nos compartieron la presentación de la historia de la viceprovincia, los procesos vividos, sus bondades y desafíos, destacando su presencia en la educación con una propuesta interesante y que está bien valorada por el Estado. Luego nos compartieron sobre sus presencias en Algeciras, en Puerto Rico, la parroquia san Antonio de Padua (Bogotá)… quedó pendiente la presentación de las presencias restantes.

Por la tarde nos dividimos en dos grupos: uno hacia la catedral de sal y otro hacia el centro de Bogotá. La experiencia de quienes visitamos la catedral de sal, en Zipaquirá, fue de maravillarnos ante tal evento natural y labrada por la mano del hombre. Sin duda una maravilla a la que vale la pena volver una y otra vez. Luego de un recorrido de casi tres horas, partimos a cenar y recalamos en un sencillo y acogedor lugar donde nos sirvieron una “picada”, que para un peruano puede sonar a “entrada” (previo al plato de fondo), sin embargo, la picada es el plato de fondo a modo de parrilla, abundante y con un acompañamiento de papas, plátanos, yucas… una delicia. Emprendimos el retorno y luego de perdernos, varias veces, en el camino hacia la casa de retiros arribamos a eso de las 10 de la noche, a descansar y a curar la herida de nuestro hermano Rafael Sánchez-Concha (Perú), que tuvo que ser intervenido, por la mañana, de una gran acumulación de grasa en una pierna, lo que no impidió que también visitara la catedral de sal y disfrutara con sus hermanos.

Jueves 1 de mayo, este día inició con la motivación de nuestros hermanos de Colombia tomando el texto de san Juan que nos invitaba a permanecer unidos en el Señor para producir fruto (Juan 15, 4-6), era el día del trabajo (feriado en nuestros países) y nosotros nos encontrábamos “trabajando” al igual que quienes nos atendían en la casa. Luego del buen desayuno con papaya, chocolate con leche y/o café con leche y un queso con hot dog, nos embarcamos en el penúltimo día del encuentro.

Nuestro hermanos de Colombia nos presentaron dos de sus obras faltantes: la Fundación Padre Damián, una fundación educativa que promueve la formación integral y el desarrollo de la población infantil en riesgo social; que atiende 6 hogares infantiles en dos centros zonales en Bogotá; brinda alimentación, educación a los niños, paga a los profesores; cuenta con un equipo de psicólogas que ayudan y brindan un apoyo a toda la comunidad educativa, ellas conforman el equipo de pastoral. El Estado financia el 70% de los costos y la Fundación aporta el 30% restante con el apoyo de los padres de familia y gestionando recursos a través de diferentes actividades. En este momento se atienden 1023 niños.

Las otras obras son: la Parroquia San Damián de Molokai (que atiende León Silva) y la Parroquia Santa María de la Luz (que atiende Elí Perdomo), ambas en un sector popular de Bogotá, donde también se ubica la casa de formación. Actualmente hay dos postulantes Juan David Herrera y Andrés Ordóñez.

Después del corte de la mañana, nuestra reunión giró en torno a preguntas y comentarios sobre lo escuchado y observado en las presentaciones de cada comunidad mayor. Los hermanos manifestaron su admiración por el hecho de ser pocos y atender tantas obras, y brindar muchos servicios; se contempló con gozo el hecho de estar en zonas de margen y acompañar la esperanza de las comunidades que servimos. Ello nos llevó a observar que compartimos una línea congregacional: opción por los pobres, cercanía y familiaridad. Se expresó que faltó presentar los logros, problemas y desafíos de las comunidades de hermanos, pues nos centramos más en las obras: ¿cómo vamos asumiendo las obras? ¿en comunidad, discerniendo juntos o de manera personal, con ayuda de los laicos o prescindiendo de ellos?  Ha sido bueno ver que no se observan los conflictos de otros tiempos en torno a las obras, hay un mayor consenso. También se aprecia una buena relación con los obispos en la mayoría de las presencias.


Álex, con el objeto de iluminar lo compartido, nos decía que es valioso caminar en la línea de vivir nuestro apostolado y nuestro ser religiosos como dos instancias que se iluminan mutuamente y no deben entran en contraposición.

De cierta manera se lograr percibir que tenemos dificultad para ir impregnando nuestro carisma en las obras, ello debido a estar más volcados a la acción; no debemos dejar de lado nuestra espiritualidad y adherirnos sólo al proyecto de la diócesis. Se nos planteó como desafío: en lo personal, una conversión personal de acercamiento a Jesús para servir al pueblo desde una auténtica visión cristiana; manifestar nuestra espiritualidad, compartirla donde nos encontremos.

Al finalizar esta mañana, se sugirió tener un espacio para compartir entre los responsables de obras, para lo cual se dio un tiempo generoso que fue bien aprovechado. También se pidió a los hermanos de Perú compartir el proceso que han vivido en los últimos años, lo que fue acogido y manifestado por sus diversos representantes al conjunto de la asamblea.

Por la tarde se nos invitó a aproximarnos a la realidad concreta de los pobres de América Latina de forma narrativa, es decir, pensar en una persona concreta que conocemos en nuestras obras y describirla en distintas facetas de su vida. Esta mirada fue muy enriquecedora pues no es una aproximación “teológica o abstracta del pobre”, hablamos de los que conocemos y con quienes compartimos su vida y su situación.

Nuestra Eucaristía, preparada por los hnos. de la comunidad de Puerto Rico, presidida por Luis Alfonso Padilla, nos invitó a presentar los rostros concretos y a orar con ellos y por cada uno de ellos, descubriendo que en medio de sus penurias se esconde la alegría y la esperanza del resucitado. Terminamos este día con la acostumbrada cena y luego nos juntamos gratuitamente  a contar la vida y experiencias vividas.

Viernes 2 de mayo, iniciamos el día con la adoración al Santísimo y teniendo presente las cartas de nuestro hermano Damián como fuente de motivación e inspiración en nuestro apostolado y nuestra vida como sagrados corazones. Luego de desayunar nos reunimos para presentar los rostros concretos de América Latina que cada grupo había seleccionado. Encontramos rostros de migrantes, personas ancianas solas-abandonadas por sus hijos, jóvenes que sufren alguna vejación, madres solteras. En cada realidad contemplamos la fuerza y la alegría de Dios en sus vidas que las sobrepone a lo adverso y las anima a caminar y seguir caminando aunque a veces la vida se ponga cuesta arriba. Poderosos testimonios para nuestra propia vida como consagrados.
Álex, recogiendo lo compartido, nos ayudaba a comprender el tema de los migrantes como “un derecho humano”, es decir, tener un lugar en la sociedad, pertenecer. También nos invitaba a preguntarnos ¿qué pasa con los hombres? Parece que no avanzan, se rezagan. La mujer en cambio avanza. Esto puede ser una de las causales que hacen difícil una relación de pareja en nuestros días. Se destacaba también la confianza radical en Dios (de estas personas) cuando en el día a día se necesita de él. “Aprendamos de los pobres”.

Desde este horizonte se nos invitó a preguntarnos: ¿cómo captamos el evangelio que ahí nos interpela? ¿qué respuestas damos a estas problemáticas? Si nosotros pasáramos ese desierto ¿nuestra fe se mantendría?

Luego, Álex nos compartió una reflexión desde la Evangelii Gaudium a manera de desafíos para nuestra misión: a) Ser comunicadores de una buena noticia (Kerigma) y tomar conciencia de ello, nuestro anuncio debe ser claro en expresar “el amor salvífico de Dios previo a la obligación moral y religiosa”. b) Es imprescindible tener una experiencia de Jesucristo…”El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura(EG 88). c) Ser una Iglesia en salida misionera y de puertas abiertas, apasionada  por la misión de Jesús y al mismo tiempo, apasionada por su pueblo. d) Que valora la religiosidad popular, “…una auténtica fe católica con modos propios de expresión y de pertenencia a la Iglesia…” (EG 68). e) Con una marcada opción por los últimos, el Papa nos dice que esta opción no debe faltar jamás. f) Que ponga en relevancia el estudio de la Sagrada Escritura, como una puerta abierta a todos los creyentes. g) Que forme y dé protagonismo a los laicos. h) Que amplíe los espacios para una presencia más incisiva de la mujer en la Iglesia. i) Interesada y preocupada por los agentes pastorales a los que sirve y acompaña en su vida de fe y servicio.


Por la tarde, ya de regreso a la casa viceprovincial, compartimos la evaluación del encuentro: se valoró positivamente este primer acercamiento entre las comunidades mayores. Se consideró un poco extensa la presentación de algunas obras. Faltó compartir los procesos comunitarios: espiritualidad, trabajo en equipo, discernimiento comunitario. Se vio como un desafío el seguir compartiendo los documentos del capítulo referente al tema de la misión y la exhortación del Papa Francisco Evangelii Gaudium.

Hubo consenso en el imaginarnos como una comunidad más grande con lo cual podría  enriquecer y hacer más complejo el diálogo y la vida. Fue importante ver el trabajo que cada comunidad realiza, los retos y desafíos que se  presentan. Significativo fue el hecho de conocer presencias y servicios nuevos.

Es destacable el trabajo que se ha hecho desde antes en la formación en torno a la internacionalidad. El encuentro nos ha permitido volver a contemplar y, en algunos casos, conocer los rostros concretos de nuestros hermanos, sus sueños y metas en una misma línea congregacional. Comenzamos a avanzar y vernos como una familia más grande.

Es posible afirmar que, en un ambiente fraterno, hemos vivido el encuentro, lo que permite avizorar el futuro con esperanza. Mucho cariño y valoración del servicio que cada uno realizó. Este grupo, se dice, ha manifestado mucha afinidad.

Se sugiere un próximo encuentro en el que se pueda hablar sobre la pastoral vocacional, el servicio de los laicos, pastoral educativa, parroquias ss.cc., criterios comunes de nuestras obras. Se ve como necesario para una próxima ocasión organizar mejor el tiempo de las presentaciones de cada obra y país, organizar los tiempos libres.

Terminamos el encuentro con la Eucaristía presidida por Álex y motivada por el evangelio según san Juan en el que Jesús motiva a sus discípulos a dar de comer a una multitud. Este texto nos desafía a poner todo lo que tenemos al servicio de los que más sufren. Finalizamos el encuentro en un ambiente de gran comunión y fraternidad. Gracias a los hermanos de Colombia por su acogida y preocupación por la preparación del encuentro; a Alex Vigueras por darse el tiempo para ser nuestro moderador y a los “ideólogos” David de la Torre (Viceprovincial de Ecuador), Arley Guarín (Viceprovincial de Colombia), quien fue el coordinador del encuentro y a Raúl Pariamachi (Provincial de Perú). Hasta un próximo encuentro hermanos.




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