Friday, November 18, 2016



EL TIEMPO DE “INMERSIÓN” EN LA PREPARACIÓN PARA LOS VOTOS PERPETUOS (2016)

LA PERIODE « D’IMMERSION »  DES FRERES SSCC PARTICIPANT AU PROGRAMME DE PREPARATION AUX VŒUX PERPETUELS (2016)

IMMERSION REPORT OF BROTHERSIN INTERNATIONAL PROGRAM FINAL PROFESSION (2016)



José Rodríguez Caro sscc (Provincia Ibérica)

Como parte del programa para preparación de votos perpetuos, los hermanos SSCC que participan en él, fueron a vivir con familias filipinas en Manila, en concreto en la zona de Bagbag y Bagong Silang. El propósito de tal experiencia fue experimentar la realidad de esta ciudad de manera más honda. La “inmersión”, como normalmente denominamos esta experiencia, duró un mes. El siguiente artículo narra el núcleo de la experiencia de este grupo de hermanos.
"Deja tu país, tu familia y la casa de tu padre,
y vete a la tierra que te mostraré "(Gn 12,1)

Add captionThe 8 brothers with Fr. Boni Payong sscc and Fr. Patris Breket sscc 

Jueves, uno de septiembre, a las 9.00 a. m., los ocho hermanos que formamos parte del programa, nos lanzamos a una experiencia distinta de lo que habíamos vivido y, de alguna manera, especial y desconocida. Después de haber pasado, en nuestra casa actual en Cainta (Manila), dos meses entre estudios, lecciones, momentos para compartir, etc., nos dividimos en dos mitades para pasar todo el mes de septiembre en una inmersión con familias locales y colaborar con la misión congregacional. A pesar de nuestros diferentes puntos de partida, todos esperábamos que fuera un viaje largo y lleno de experiencias. Algunos de nosotros estábamos animados; otros, quizá, un poco asustados; otros, sin expectativas ni prejuicios. Todos coincidíamos en que esta travesía era algo desafiante pero, al mismo tiempo, entrañada de frutos y de sentido.

Ciertamente, nunca es fácil ser acogido en casa ajena. Nuestra fe fue crucial para comenzar adecuadamente y superar las dificultades que tuvimos. Resultó esencial recordar en muchos momentos una cita bíblica: "Cualquiera que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí. Y el que me recibe, no me recibió, sino que recibe al que me envió "(Mc 9, 36). Esta idea no fue sólo para las familias que nos recibieron, sino, además, para cada miembro del grupo.

En general, esta experiencia nos ha permitido comprender mejor la realidad filipina. Quizás, los dos aspectos más llamativos han sido la fe de la gente y la hospitalidad del pueblo filipino. Recibimos un auténtico testimonio de simplicidad. Sin duda, vivir con las familias es un momento de enorme cuestionamiento personal. Y en este sentido, la grandeza de este tiempo, y lo mejor, proviene de la gran oportunidad de haber podido profundizar en la relación con las familias filipinas e intercambiar y compartir nuestra experiencia espiritual y congregacional con ellos.

Bagbag parish
Además, un segundo aspecto que cabría señalar, es la perseverancia de nuestras familias de acogida. Luchaban cada día por salir adelante. Siendo honesto, ninguno de entre las familias era absolutamente pobre, su nivel de vida era sencillo y decente. Considerando esto, es imposible no sentirse en profunda armonía con este tipo de personas. Algunos de nosotros sentimos la irresistible necesidad de llevarlos con nosotros a nuestro tiempo de adoración personal y dar gracias al Señor por cruzar nuestras vidas.

Otro aspecto que cabría remarcar hace referencia a nuestra Congregación. Este mes ha puesto de manifiesto, un poco más, sus fortalezas y debilidades en nuestra misión como congregación religiosa en esta parte del mundo. Queremos destacar el trabajo conjunto entre hermanos y hermanas en Bagong Silang (en especial los programas de alimentación en las dos parroquias), el muy buen servicio sacramental que nuestra Congregación hace... etc. Ciertamente, es exigente, agotador pero, al mismo tiempo, Alentador, esperanzador y una enorme dosis de realidad para nuestras misiones presentes y futuras.


Sin embargo, sería una ingenuidad decir que la experiencia fue perfecta e inmaculada. Este mes ha sido un verdadero éxodo. Bajo la invitación de Dios, fuimos enviados a un lugar desconocido. A veces, a pesar de nuestro afán de hacer lo que sea para ayudar y hacerlo bien, fracasamos. Cada éxodo contiene incertidumbre e implica sufrimiento. Algunos de nosotros pudimos sentirnos tratados como niños en algunos instantes; o acusamos el enorme cansancio; o tal vez, nos reunimos con personas que nos hicieron sentir nuestra presencia como una carga (también dentro de la Congregación). Aunque, a decir verdad, después de todo, podemos descubrir que el sufrimiento y la incertidumbre eran un sufrimiento salvífico y el pequeño esfuerzo que hicimos ayudó en nuestro proceso de maduración. En realidad, esta es la manera real y más poderosa de crecer: descubrir la Gracia en el dolor. Pasar este mes allí ha sido una oportunidad para ponernos como discípulos de Jesús en la realidad a través de lo que Dios nos pide, y descubrir de nuevo, como extranjeros, el deseo de servir con la Congregación en cualquier parte del mundo, con nuestros dones y limitaciones. Además, tenemos que ser críticos con nosotros mismos. Ni nuestra participación ni nuestras palabras fueron siempre perfectas y útiles.


En conclusión, nos gustaría terminar, usando una metáfora, reconociendo el regalo que recibimos. Normalmente, ofrecemos nuestra "casa" cuando está limpia, fresca y ordenada. En realidad, cuando nuestra casa, o nuestra habitación, está desordenada no nos gusta mostrarla y, cuando se requiere, tratamos de ponerla en orden; es decir, cuando lo que queremos mostrar es hermoso y digno de ser visto, estamos dispuestos a hacerlo y mostrarlo muy rápido. Pero, al contrario, cuando la situación es un poco desordenada y un lugar imperfecto, es necesario una auténtico gesto de humildad para abrir nuestra casa, es decir, nuestra vida. En pocas palabras, abrir el corazón para recibir un extranjero significa correr el riesgo de ser vulnerable.




LA PERIODE « D’IMMERSION »  DES FRERES SSCC PARTICIPANT AU PROGRAMME DE PREPARATION AUX VŒUX PERPETUELS (2016)

Une partie du programme de préparation aux vœux perpétuels pour les frères sscc qui y participent a consisté à partager la vie des familles philippines à Manille, spécifiquement à Bagbag et Bagong Silang. Le but de cette expérience était de mieux comprendre la réalité de cette ville. « L’immersion », comme nous appelons habituellement cette expérience, a duré un mois. L’article ci-dessous nous relate ce qui fut le cœur de l’expérience pour ce groupe de frères.

«  Quitte ton pays, ta parenté et la maison de ton père pour le pays que je t’indiquerai «  (Gn 12,1)

Cainta, sscc house
Jeudi, 1° septembre, à 9 heures du matin, nous, les 8 frères qui participions au programme, nous nous sommes lancés dans une expérience différente de ce que nous avions vécu et, en quelque sorte, spéciale et inconnue. Après avoir passé dans notre maison actuelle de Cainta (Manille), deux mois d’études, de cours et de moments de partage … nous avons été séparés en deux groupes pour passer le mois de septembre en immersion dans des familles locales et collaborer à la mission de la Congrégation. Bien que nos points de départ aient été différents, nous espérions tous que ce serait là un long voyage riche en expériences. Certains d’entre nous partaient enthousiastes, d’autres peut-être un peu effrayés et d’autres encore, sans attente ni à priori .Nous pensions tous que cette traversée était un défi mais aussi qu’elle serait porteuse de fruits et de sens.

Il n’est jamais facile, bien sûr, d’être accueilli chez autrui. Notre Foi fut essentielle pour commencer correctement et dépasser les difficultés que nous avons rencontrées. Souvent, il nous a fallu nous rappeler cette citation biblique : «  Quiconque accueille un enfant comme celui-ci à cause de mon nom, c’est moi qu’il accueille  et quiconque m’accueille, ce n’est pas moi qu’il accueille mais Celui qui m’a envoyé ». Cette même citation ne concernait pas seulement les familles qui nous ont reçus mais aussi, chaque membre du groupe.

En  général, cette  expérience nous a permis de mieux comprendre la réalité philippine. Peut-être les deux aspects les plus remarquables ont-ils été la foi des gens et l’hospitalité du peuple philippin. Ce fut un authentique témoignage de simplicité. Partager la vie des familles constitue sans doute un véritable questionnement personnel. Dans ce sens, ce qui fut le plus important et le plus profitable, fut la grande chance d’avoir pu approfondir notre relation avec les familles, d’avoir échangé et partagé notre expérience spirituelle et congréganiste avec elles.

De plus, le second aspect qu’il conviendrait de souligner, c’est la ténacité de nos familles d’accueil. Elles luttaient chaque jour pour s’en sortir. Pour être honnête, aucune de ces familles ne vivait dans la pauvreté absolue, leur niveau de vie était simple mais décent. Il était donc impossible de ne pas se sentir en profonde harmonie avec ces personnes. Certains d’entre nous ont ressenti l’irrésistible nécessité de les inviter à notre temps d’adoration personnelle et de remercier le Seigneur de leur avoir fait partager un moment de leur vie.

Un autre aspect qu’il conviendrait de souligner concerne notre Congrégation. Ce mois a permis de mettre en relief les forces et les faiblesses de notre mission  en tant que Congrégation religieuse dans cette partie du monde. Nous voulons souligner le travail conjoint des frères et des sœurs à Bagong Silang (spécialement les programmes d’alimentation dans les deux paroisses) et  l’excellent service sacramentel que réalise notre congrégation… Tout cela est, bien sûr, exigeant, épuisant mais en même temps encourageant, porteur d’espérance et d’une bien meilleure connaissance de la réalité pour nos missions présentes et futures.

Cependant, il serait bien naïf de dire que cette expérience a été parfaite et sans problème. Ce mois  a  été un véritable exode. A l’appel de Dieu, nous avons été envoyés dans un lieu inconnu. Parfois, malgré notre  désir de bien faire, nous avons échoué. Chaque exode porte son lot d’incertitudes et induit de la souffrance. Certains d’entre nous ont pu, parfois, se sentir traités comme des enfants ou ressentir une énorme fatigue. Parfois aussi, nous avons rencontré des gens qui nous ont fait sentir que nous étions une charge pour eux (même à l’intérieur de la Congrégation). Cependant, à dire vrai, nous avons aussi pu découvrir que la souffrance et l’incertitude  étaient salvatrices et que le petit effort que nous avons fait nous a aidé à mûrir. En réalité, c’est là, la façon la meilleure et la plus puissante de grandir et de découvrir la Grâce dans la douleur. Ce mois a été une opportunité pour nous plonger, en tant que disciples de Jésus, dans la réalité à travers ce que Dieu nous demande et de redécouvrir, comme des étrangers, le désir de servir avec la Congrégation partout dans le monde, avec nos talents et nos limites. Nous devons aussi être critiques envers nous-mêmes. Notre participation et nos paroles n’ont pas toujours été parfaites ni utiles.

Pour conclure , nous aimerions terminer par une métaphore en reconnaissant le cadeau que nous avons reçu . Normalement, nous offrons notre « maison » quand elle est propre, fraîche et rangée. Quand notre maison ou notre chambre est en désordre, nous n’aimons pas la montrer et, s’il le faut, nous essayons de la remettre en ordre c’est à dire que, lorsque ce que nous voulons montrer est beau et digne d’être vu, nous sommes disposés à le faire et à le montrer très rapidement. Au contraire, quand il y règne du désordre et que ce n’est pas parfait, il faut vraiment faire un acte d’humilité pour ouvrir notre maison, c’est à dire notre vie. En deux mots, ouvrir son cœur pour accueillir un étranger, revient à courir le risque d’être vulnérable.



IMMERSION REPORT OF BROTHERS
IN INTERNATIONAL PROGRAM FINAL PROFESSION 2016

As a part of the program final profession (PFP), the brothers sscc who participate in it, went to live with filipino families in Manila. The purpose of such an experience was to experience the reality of this city. “The immersion” as how this experience is usually named, lasted one month. This article tells the core experience of this group of brothers. 


“Leave your country, your family and your father´s house,
for the land I will show you” (Gn 12,1)


Thursday, first of September, at 9.00 a. m., the eight members of the program[1] went to experience something different and somehow special and uncharted for a number of the brothers. After spending two months together, in our present abode, our sscc house in Cainta, in the midst of studies, lessons, sharings…etc., we were divided into two groups in order to spend the whole month of September in an immersion with local families and thus collaborate with the congregational mission.

Despite our different starting points, everyone expected it to be a long month’s journey. Some of us were encouraged; others, a little bit afraid of the experience; others without expectations or preconceptions. Certainly, it would be challenging but, at the same time, the attitude was “it might be a very fruitful experience.”



Certainly, it is never easy to be taken into someone’s home. Our faith was crucial for starting adequately and overcoming any difficulties that we had. It was helpful to remind ourselves of a biblical quote in this regard: “Whosoever shall receive one such child as this in my name, receives me. And whosoever shall receive me, receives not me, but Him that sent me” (Mk 9, 36). This belief was not only for the families who received us, but, furthermore, for every member of the group. On the whole, this experience has allowed us to get a further understanding of the Philippine´s actual state of affairs. Perhaps, the two most striking aspects have been the faith of the people and the hospitality of the Filipino people. We received an authentic witness of simplicity. Without a doubt, living with the families is a time of questioning. And, in this regard, a rich and perhaps the best outcome of the time has been a depth to the relationship and sharing our spiritual and congregational experience with the people.

In addition and certainly not insignificant is the perseverance of the families who hosted us. They struggle every day to move ahead. To be honest, none were absolutely poor; their standard of living was simple and decent. Considering this, it is impossible not to be attracted to this kind of people. Some of us felt the irresistible need of bringing them with us to our personal adoration time and to give thanks to the Lord that they had crossed our lives.

Another aspect makes reference to our Congregation. This month has brought to light, a little bit more, our mission as a religious congregation in this part of the world in both its strengths and weakness. We would like to highlight the joint work between brothers and sisters in Bagong Silang, both feeding programs in the two parishes, the very good sacramental service our Congregation does… etc. Certainly, it is demanding, tiring but, at the same time, encouraging, hopeful and a huge dose of reality for our present and future missions.

Nevertheless, it would be a naivety to say that the experience was perfect and immaculate. This month has been a real exodus. Under God´s invitation, we were sent ... somewhere.  Sometimes, in spite of our eagerness to do whatever in order to help-and do it well-we failed. Every exodus contains uncertainty and implies suffering. Sometimes, some of us could feel ourselves treated as children; or we were tired and running out of strength; or maybe, we met with people who made us feel that our presence was a burden (also inside the Congregation).

After all, we can discover, to tell the truth, that the suffering and the uncertainty was a saving suffering. The small effort we made helped in our maturation process. Actually, this is the real and most powerful way to grow: discovering the Grace in the sorrow. Spending this month in immersion, has been an opportunity to put ourselves as disciples of Jesus  into  the present reality as God asks for us to do, and to discover again, the desire to serve the Congregation in any part of the world, as aliens, with our skills and limitations. Beside, we have to be critical with ourselves. Neither our involvement nor our words were always perfect and helpful.

In conclusion, we would like to finish, using a metaphor, recognising the gift that we received. Normally, we offer our “house” when it is clean, fresh and in order. Actually, when our house, or our room, is messy we do not like to show it. When it is required, we try to put it in order. When what we want to show is beautiful and worthy to be seen, we are willing to show it and to do so very fast. But, quite opposite, when the situation is a little bit messy and an imperfect place, an authentic evangelical humility is needed to open your house, namely, your life. Briefly put, opening your life wholeheartedly to receive an alien means running the risk of being vulnerable. 

We use this metaphor, the reception of the alien, to give thanks to the respective families, as well as other people in Bagong Silang and Bagbag. They decided to host us in their lives, not only in their houses, unconditionally, in disorder and uncertainty, in harmony and joy. We are looking forward to repeating the gentle gesture that we received; that means receive every alien, who is in his personal exodus, and offer him/her the best we have with patience, love and humility.




[1] Br. Maxime (Congo), Br. Carlos (Mexico), Br.Tri (Indonesia), Br. Arul (India), Br. Archie (Philippines) , Br. Dion (Indonesia) ,  Br. Óscar (Chile) and Br. José (Spain). 




Monday, November 14, 2016

Encuentro Nacional Juvenil SSCC en GUAYAQUIL
«Bienaventurados los misericordiosos»

Rencontre nationale des jeunes SSCC à GUAYAQUIL
« Bienheureux  les miséricordieux »

SSCC National Youth Meeting in GUAYAQUIL
"Blessed are the merciful"
3-5.11.2016

Víctor L. Gualán sscc

En continuidad con el anterior encuentro Juvenil SS.CC. de Quito 2015,  a propósito de la venida del papa Francisco a Ecuador, del 3 al 6 de noviembre  de 2016, 170 jóvenes provenientes de nuestras presencias: Quito, Guayaquil, La Concordia, participaron de este Encuentro Nacional SS.CC. en la Parroquia de los Sagrados Corazones, en el Suburbio de Guayaquil (sur oeste de la ciudad), teniendo como intención, la invitación de la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia y la intención del Año Jubilar de la Misericordia.

Fueron tres días de intenso trabajo a nivel, espiritual y de compartir entre las distintas delegaciones de jóvenes asistentes. Las familias de la parroquia acogieron en sus casas a los peregrinos y a los hermanos y hermanas SS.CC que participaron. Cada día estaba estructurado con la intención de hacer vivir a los asistentes una dimensión de la misericordia.

El primer día, día de bienvenida, estuvo marcado por un trabajo en base de una catequesis sobre la misericordia a cargo de P. David de la Torre sscc, viceprovincial de Ecuador. Luego continuaron unos talleres de reflexión y elaboración de signos con temas diseñados según la temática de las obras de misericordia y la experiencia del perdón. Este día concluyó con una Vigilia, que estuvo guiada por las comunidades juveniles de San Carlos de Quito, en la que, además, se abrió el espacio para el sacramento de la confesión.

El segundo día tenía como tema central realizar el rito de la Puerta Santa, en el Santuario de la Divina Misericordia de Guayaquil. Se inició con la meditación del “Vía Crucis de la Misericordia” en el Parque Lago (reserva ecológica de la ciudad), a lo que siguió el paso a través de la Puerta Santa que concluyó con la celebración de la Eucaristía presidida por el Viceprovincial y animada por el coro de la Parroquia Sagrados Corazones del Suburbio. El día concluyó con el “Festival de la Misericordia”, en el cual cada delegación presentaba de distintas formas artísticas una dimensión de la misericordia de Dios o de las obras de misericordia.

El tercer día se realizó la misión urbana: “A anunciar la misericordia en la ciudad”, con el llamado del Papa: «Jóvenes, hagan lio». Se realizó en el centro de la ciudad de Guayaquil (Malecón 2000) iniciando con el rezo del Rosario de la Divina Misericordia, subiendo hacia el punto más alto de la ciudad: el faro del Cerro de Santa Ana, para luego descender a alguno puntos estratégicos del Malecón, en los cuales cada comunidad realizaba algún  acto o gesto  que hablaba sobre la misericordia de Dios a los que pasaban por el lugar. La jornada de esa mañana terminó en la catedral de la ciudad donde el obispo de la ciudad, Mons. Luis Cabrera, nos recibió y nos saludó muy calurosamente dándonos su bendición.


En la tarde los jóvenes regresaron a las familias que los acogían para compartir con ellas un tiempo más extendido y luego regresar para el cierre de la jornada con un trabajo de síntesis y compromiso que concluyó con la Misa de Acción de Gracias, animada por los postulantes.

La experiencia, para muchos, ha sido fundamental en orden a revitalizar su vida de fe y de seguimiento de Cristo en sus comunidades. Los grupos se metieron desde el inicio en la propuesta de la jornada y con su forma alegre, espontánea y sencilla mostraron a sus semejantes y las personas con que compartieron la misericordia de Dios al modo Sagrados Corazones: la vida fraterna y cercana, con que, finalmente, todos los jóvenes y cada grupo supo relacionarse con los demás, testimoniando un Dios cercano y misericordioso.



Rencontre nationale des jeunes SSCC à GUAYAQUIL
« Bienheureux  les miséricordieux »
Suite  la rencontre  antérieure des jeunes SS. CC. de Quito, en  2015, à l’occasion de la venue du pape François en Équateur, 170 jeunes venus de nos différents lieux de présence picpucienne : Quito, Guayaquil, La Concordia, ont participé, du 3 au 6 novembre 2016, à une  nouvelle rencontre nationale des SS.CC,  dans la paroisse des Sacrés-Cœurs, de la banlieue de Guayaquil (sud-ouest de la ville), en lien avec  la Journée Mondiale de la Jeunesse (JMJ) à Cracovie et dans la dynamique  de l’année jubilaire de la miséricorde.

Ce furent trois journées de travail  spirituellement intenses et de  partage entre les différentes délégations des jeunes participants. Les familles de la paroisse  accueillaient  chez elles les  pèlerins, frères et sœurs  SS. CC qui participaient à la rencontre. Chaque jour était organisé  pour que  les participants puissent vivre une dimension de la miséricorde.

La première journée, de bienvenue, a été marquée par un travail  à base d’une catéchèse sur  la miséricorde, animée par le  P. David de la Torre, sscc, Vice provincial de l’Equateur. Puis nous avons continué avec des  ateliers de réflexion et d’élaboration de signes sur le thème d’œuvres de miséricorde et d’expérience de pardon. Cette journée s’est terminée par une veillée, animée  par les communautés de jeunes de San Carlos de Quito, au cours de laquelle un espace était réservé au sacrement de lréconciliation.

La deuxième journée avait comme thème central le rite de la porte Sainte, au Sanctuaire de la divine miséricorde de Guayaquil. Nous avons  commencé avec une méditation sur le « Chemin  de Croix de la miséricorde » dans le parc Lago (réserve écologique de la ville). On a continué avec  le passage de la Porte Sainte, suivi de la célébration de l’Eucharistie présidée par le vice-provincial et animée par la chorale de la paroisse des Sacrés-Cœurs de la banlieue. La journée s’est terminée avec le « Festival de la Miséricorde », où chaque délégation  présentait, de formes artistiques  diverses,  une dimension de la miséricorde de Dieu ou des œuvres de miséricorde.

Le troisième jour nous avons réalisé  la mission urbaine : « Annoncer la miséricorde dans la ville », avec l’appel du pape : « Jeunes faites du bruit » (1). Ça  s’est passé  au centre  ville de Guayaquil (Malecón 2000) avec au départ la prière du chapelet de la divine miséricorde, ensuite la montée  vers le point culminant de la ville : le phare sur la colline de Santa Ana, pour enfin entreprendre la descente  vers certains points symboliques du Malecón, où chaque communauté posait un acte ou geste pour évoquer la miséricorde de Dieu à ceux qui  passaient sur le lieu. Cette journée  s’est terminée dans la cathédrale de la ville où l’évêque du lieu, Mgr Luis Cabrera, nous reçut et nous salua chaleureusement en nous donnant sa bénédiction.

Dans la soirée les jeunes revinrent dans les  familles qui les hébergeaient pour partager plus longuement avec elles, ensuite ils revinrent pour clôturer  la journée avec un travail de synthèse et d’engagement qui se conclut avec la Messe d’Action de grâce, animée par les postulants.

Pour beaucoup, l’expérience fut très profonde. Elle leur permit de redynamiser leur vie de foi et leur engagement à la suite du Christ, dans leurs communautés respectives. Les groupes s’étaient mis dès le départ  dans la dynamique de la proposition qui leur était faite pour une  journée sous le signe de la joie, de la spontanéité et de la simplicité pour témoigner auprès de leurs semblables et des personnes rencontrées la miséricorde de Dieu à la manière  des Sacrés-Cœurs : vie fraternelle et de proximité, que finalement  tous les jeunes et chaque groupe ont su vivre avec les autres, étant ainsi témoins d’un Dieu proche et miséricordieux.

(1)    «Jóvenes, hagan lio». 

Photos:  https://www.facebook.com/pg/ssccecuador/photos/?tab=album&album_id=582983348552458


National SS.CC. Youth Meeting in Guayaquil

Theme: "Blessed are the merciful"

As a continuation of the previous SS.CC. Youth meeting in Quito 2015, and with the coming of Pope Francis to Ecuador from the 3rd of November to the 6th, 2016, 170 young people from our communities: Quito, Guayaquil, La Concordia, participated in this National SS.CC. Meeting in the Parish of the Sacred Hearts, in the suburb of Guayaquil (south west of the city), which had as it aim the invitation to the Youth World Day in Krakow and the Jubilee Year of Mercy.

They were three days of intense work at a spiritual level and of sharing among the different delegations of the young participants. The families of the parish welcomed the pilgrims and SS.CC brothers and sisters in their homes. Each day was structured and the aim was to help the participants to experience a dimension of mercy.


The first day, the day of welcome, was marked by a catechesis on mercy by Fr. David de la Torre sscc, Vice-Provincial of Ecuador. Then there were workshops of reflection and the creation of signs with topics devised according to the theme of works of mercy and the experience of forgiveness. This day concluded with a Vigil, which was guided by the youth communities of San Carlos of Quito, which opened up time for the sacrament of confession.

The second day had as its central theme performing the rite of the Holy Door in the Sanctuary of the Divine Mercy of Guayaquil. It began with the meditation of the "Stations of the Cross of Mercy" in Lago Park (an ecological reserve in the city), followed by the passage through the Holy Door that concluded with the celebration of the Eucharist presided over by the Vice-Provincial and animated by the choir of the Sacred Hearts Parish from the Surburbs. The day concluded with the "Festival of Mercy", in which each delegation presented a different dimension of God's mercy or works of mercy.

The third day was the urban mission: "To announce mercy in the city", with the Pope's call: "Young people, do it." It was held in the city center of Guayaquil (Pier 2000) beginning with the prayer of the Rosary of the Divine Mercy, going up to the highest point of the city: the lighthouse of Cerro de Santa Ana, then descending to some strategic points of the Pier, in which each community performed some act or gesture that spoke of the mercy of God to those who passed through the place. The day ended in the cathedral of the city where the bishop of the city, Bishop Luis Cabrera, welcomed us and greeted us very warmly giving us his blessing.


In the afternoon the young people returned to their host families to share some time with them and then to return for the closing of the day with a synthesis and commitment that concluded with a Mass of Thanksgiving, animated by the postulants.

The experience, for many, was fundamental in order to revitalize their life of faith and the following of Christ in their communities. The groups became involved from the beginning in the plan of the day and with their joy, spontaneity and simplicity showed to the people with whom they shared, the mercy of God as Sacred Hearts: communion and closeness in life.  At the end, all the young people and each group knew how to relate to others, witnessing to a God who is close at hand and merciful.

Monday, October 24, 2016

La misericordia de Dios a partir de mi experiencia de fe

The Mercy of God from my experience of faith

La miséricorde de Dieu à partir de mon expérience de foi

A MISERICÓRDIA DE DEUS A PARTIR DA MINHA EXPERIÊNCIA DE FÉ




         
                    Alexia Martin, sscc novice, India                                   Francisco Gleison, postulante sscc

Sunday, October 9, 2016

Three short reflections on mercy

Trois brèves réflexions sur la miséricorde

Tres reflexiones breves sobre la misericordia


                  

 Wanderson Souza sscc                              Pablo Bernal sscc                                   Bastian Mena sscc

To Look with Mercy
Wanderson Souza ss.cc.
Temporary Professed (Brazil)
I believe it is difficult to live mercy today. It requires going out of oneself and putting oneself in the situation of the other person. This means a disposition to symphonize with those in need. To live mercy in the stage of formation in which I am today, professed, requires a true openness for meeting the Lord in my brother which invites me to get go of my fears and put into practice the Gospel of life and love of Jesus. To get off with the community affords a good opportunity to look at a distinct social life and then realize that where we live, we do not take care of those around us. Make visits to the folks living in the neighborhoods and for this ministry one needs a total dedication and abandonment to the Lord. To look at the other, the poor, not as a person lacking opportunity in life, but as one who is my brother and who suffers and who needs a word, a word of the Lord.

After a year and a half in Chile, I have become aware of the great love that God has for his children. Most people do not know that God loves them with the great love of a father who cares for his sons and daughters. To live the mission of mercy, especially with the youth, being a bearer of the Word and of help to one in need, just being there or be it getting someone something to eat. This is the time to change my ethics, to put into practice the teachings of the Lord, to love men and women, to help whomever needs help. Oh that the Lord would help me to live the Gospel of mercy, the Gospel of joy, the Gospel of abandonment in and with the Lord!





Mercy is putting myself out there


Pablo Bernal sscc
Temporary Professed from Iberia

In the long run, what is true is what’s best known and simple. I got this when I asked myself how do I live mercy today. The words of Tata Esteban[1] resounded in me: “Love has three things that you should not forget. God loved us first, give yourself totally and put yourself out there.” There you have the truth, said this way or another, we have known it forever but we come to recognize it only after dealing with experience.

In my case, the place was Chile -might have been Puente Ladrillo in Salamanca (Spain) only that afterwards I forgot it. The experience was to discover that the opposite to mercy is paralysis. What I got stuck on was the impotence not to be able to change the situation of those who suffer and of the fear of what I might have to suffer if I tried.  From how many hurting persons along the way have I turned my face-out of fear of my impotence?   

And yet it was enough that I did something, however small. The acceptance of one guy, an alcoholic who slept in the street began with a blanket: “only today, just this once.” The beginnings of a healing friendship with that young fellow were timid and brief.  “Only today, just this once.” A long and loving relationship with an old lady began with a bowl of soup in a kitchen: “only today, just this once.”

Thus, faithful to this grace which any encounter always is -the barriers, the veil tears and then I hear “you did it to me”-is how I plan to live mercy today in Madrid, at the university, with my family, with my brothers in community: putting myself out there. Up to the moment of giving oneself completely, because I was loved…by the first Love






[1] Fr. Esteban Gumucio sscc





 I think of my mother
Bastian Mena ss.cc.
Temporary Professed in Chile

I go back to my country. Fifty two hours squeezed in a bus had my legs in a bind but there was nothing comparable to the police beatings, the guns and machetes of the rival gangs. Finally  Chile; although it changed since I was here. People on bikes or on foot because public transport is terrible and expensive, kids looking for “pokemons”, protests, etc. However I am back to Santiago. Suddenly I find myself looking at an old woman cleaning the streets.  I think of my mother. They grabbed her. She spent three years in jail for having been, supposedly my accomplice. While I was escaping, she suffered a lot, especially the isolation. I abandoned her, I pulled out without thinking of her. The only thing I left her were problems, with money and the cops. Poor thing, she always took it on the chin for us. And how did we end up? My brother dead in a street fight and I got out of there. I miss her. Before returning to Chile I wrote to her. I asked for her pardon from my heart.  I wrote her the letter with tears of repentance. I finished asking her a favor: if you wish to see me again, wait for me in the ULA station, wearing a red sweater, the only one she had, no mix up. If you do not wish to see me ignore this message and if I pass by the station and you are not there, I go on to the Central Station I will take a bus to where ever and not pester you anymore.
“Baquedano Station connection to line one”-I hear and I change trains. The nervousness piles on, the remorse for what I did overwhelms me. At “Los heroes,” a young guy of my own age, more or less, asks me if I am ok and I tell him the whole story. My desperation makes me ask of him a big favor: “I am shot through with nerves, could you look around the next station and if you see an old lady with a red sweater tell me and I will get down. If you don’t see her, just let them close the doors and I will get down at Central.”
The minute and twenty seconds it took to go between República and ULA seems forever. I saw on the floor of the train with my knees in my forehead completely hiding my face. “ULA.” I hear and the doors open. I feel the young guy got down and got back before the doors were closed. He took my shoulders and made me lift my head. What I saw was not my mother in the red sweater. Many people were going out from the platform and there, in one end a red balloon and my old mother seated with a page from a copybook that said: “Welcome beloved son.” 



Porter un regard de  la miséricorde

Wanderson Souza ss.cc.
Profès temporaire au Brésil.

Je crois qu’il devient  aujourd'hui difficile de vivre la miséricorde. Il  s’agit en effet de sortir de soi pour se mettre à la place de l’autre. Cela nécessite une disponibilité et une syntonie avec les plus démunis. Vivre la miséricorde au cours de la formation,  où  je me trouve en ce moment comme  profès, cela suppose  une véritable ouverture dans ma rencontre avec le frère dans le Seigneur. Cela m’invite à laisser tomber  mes peurs  et  à mettre en pratique l’Évangile de vie et d’amour de Jésus. Aller me  promener  avec la communauté est une excellente occasion pour découvrir  une vie sociale différente, en effet  là où nous vivons, nous ne réalisons pas vraiment ce que vivent les gens qui nous entourent. Rendre visite aux gens du quartier, faire de la pastorale, demande un véritable abandon dans les mains du  Seigneur.
Regarder l’autre, le pauvre, non  comme une personne qui n’a pas eu de  chance dans  la vie, mais comme mon frère qui souffre et qui a besoin d’une parole, la parole du Seigneur. Après  un séjour d’un an et demi au Chili, j’ai pu prendre conscience  de l’amour infini de Dieu pour ses enfants. Mais la plupart  des gens n’ont pas conscience de l’amour que  Dieu leur porte, amour immense d’un  père  qui prend soin de ses enfants. Je vis ces jours-ci la miséricorde, dans la pastorale auprès des jeunes,  en leur apportant la parole et aussi l’aide pour à qui en a besoin, par ma  présence ou avec l’apport de nourriture. Maintenant pour moi le temps est venu  de changer d’habitudes, de mettre en pratique les enseignements du Seigneur qui est d’aimer toute personne et d’aider celui qui est dans le besoin. Puisse le Seigneur m’aider à vivre l’Evangile de la miséricorde, l’Evangile de la joie,  l’Évangile de l’abandon  dans le Seigneur.



La miséricorde c’est se mettre en chemin

Pablo Bernal sscc
Profès temporaire d’Espagne

Il s’avère finalement que le plus évident et le plus simple c’est le plus vrai. J’en prends conscience quand, me  demandant comment vivre la miséricorde aujourd'hui, résonnent  en moi les paroles du « Tata Esteban »[1]: « l’amour,  c’est trois choses / qu’on ne peut  pas  oublier : /  Dieu nous a aimés le premier / il faut se donner totalement / et il faut se mettre en marche. » Ceci – dit ainsi ou avec d’autres mots– que nous savons bien, c’est le plus vrai, mais seulement après en avoir fait  l’expérience.

Dans mon cas, le lieu d’expérience fut le Chili (comme l’avait été auparavant Puente Ladrillo, à Salamanque (Espagne), seulement je l’avais oublié). Et cette expérience a été de découvrir que l’opposé de la miséricorde c’est la paralysie ; celle qui venait, en mon cas, du sentiment d’impuissance pour changer la vie de ceux qui souffrent et de la peur de souffrir si j’essayais d’y apporter réponse. Devant combien de blessés sur le bord du chemin, j’ai détourné la face par  peur et impuissance ?

Pourtant, il suffisait de se mettre en route, faire un pas, même petit. L’accueil  de cet alcoolique qui dormait dans la rue,  a commencé avec une couverture « juste pour aujourd'hui, seulement pour cette fois ». L’amitié salvatrice  pour ce jeune prisonnier a commencé avec  une visite timide et brève, « juste pour aujourd'hui, seulement  pour cette fois ». L’accompagnement assidu et affectueux pour cette personne  âgée a commencé avec une assiette de soupe dans un réfectoire, « juste pour aujourd'hui, seulement pour cette fois ».

Donc, fidèle à cette grâce qu’est toujours la rencontre – quand la barrière, ou le voile tombe et que l’on écoute : « C’est à moi que  tu l’as fait !… »-, j’essaie  de vivre ainsi aujourd'hui la miséricorde, à Madrid, à l’Université, avec ma famille, avec mes frères de communauté : se mettre en marche. Jusqu’à ce que vienne le  moment de se donner  entièrement, parce que j’ai été aimé... en premier, par l’Amour.




[1] P. Esteban Gumucio sscc



Je pense à ma mère
Bastian Mena ss.cc.
Profès temporaire, du Chili

Je reviens à mon pays. Ou à ce qu’il était avant que je m’en échappe. Les 52 heures passées, plié dans la camionnette, m’ont moulu un peu les jambes, mais ce n’est rien comparé aux volées de coups des policiers ou aux balles et coups de machettes de bandes rivales.

Enfin me voici au Chili, alors que bien des choses ont changé depuis que je l’ai quitté. Gens en vélo ou à pied parce que les transports publics sont trop chers, gamins  en chasse de « pokemons », manifestations, etc... De retour je suis donc revenu à Santiago. Et tout à coup je vois une vieille femme, nettoyer les trottoirs. Je pense aussitôt à ma mère. Ma petite mère, ils l’avaient arrêtée. Elle a passé 3 ans en « taule » pour être soi-disant ma complice. Alors que moi j’ai pu m’échapper. Elle, a dû beaucoup souffrir, surtout de  solitude. Je l’ai abandonnée, je suis parti sans  penser à elle.  Je lui laissais uniquement des problèmes d’argent et de police. Pauvre vieille, elle a toujours encaissé les sales « boulot » pour prendre soin de nous, se demandant comment ça allait finir ? Mon frère est mort dans une bagarre  de rue et moi j’ai pu m’enfuir. Elle me manque. Avant de revenir incognito au Chili,  je lui ai écrit. Maintenant dans le métro, je me souviens de la lettre. Je lui demandais pardon de tout mon cœur. La lettre je l’ai écrite avec des larmes de repentir. Je terminais en lui demandant une faveur : si elle voulait me voir encore une fois qu’elle m’attende au métro station ULA, vêtue du gilet rouge, immanquable car c’est le seul qu’elle avait. Si elle ne voulait pas me voir qu’elle ne tienne pas compte du message. Dans ce cas, passant la station sans la rencontrer,  je continuerai jusqu’à la Station Centrale, là je prendrais un bus pour n’importe où et je ne l’ennuierai plus jamais.

J’entends : «Station Baquedano, correspondance pour la ligne une, changement de train ». Mes nerfs s’échauffent, le repentir de ce que j’avais fait m’étouffe. A la station «Los  Heroes » un jeune plus ou moins de mon âge, me demande si je me sens bien et je lui raconte mon histoire. Ma déprime me fait lui demander une grande faveur : «La nervosité me met à plat, lui dis-je,  peux-tu à la prochaine station regarder ?…. et si tu vois une petite vieille avec un gilet rouge, tu m’avertis et je descendrai. Si tu ne la vois pas, tu attends que les portes se referment, et je descendrai à la Station Centrale».

Le temps m’a paru interminable alors que ce ne sont que vingt minutes entre Republica et ULA. Je me suis assis sur le plancher du wagon avec le front sur les genoux, mon visage complètement caché. J’entends : « Station ULA » et les portes s’ouvrent. Je sens que le jeune homme descend puis revient avant que ne se referment les portes. Il me touche à l’épaule et me demande de lever la tête.

Ce que j’ai vu, ce n’était pas ma mère avec le gilet rouge. Beaucoup de gens étaient en train de sortir de la voiture et au fond un ballon rouge et ma mère âgée, assise avec une feuille de cahier accrochée comme un écriteau : « Bienvenu fils chéri !».




Mirar desde la misericordia

Wanderson Souza ss.cc.
Profeso temporal de Brasil.

Creo que hoy día está siendo difícil vivir la misericordia. Pues requiere salir de sí mismo y ponerse de parte del otro. Esto requiere disposición y sintonía con los más necesitados. Vivir la misericordia en la etapa de formación en la cual estoy, la etapa de profesos, requiere una verdadera apertura para mi encuentro con el Señor en el hermano, que me invita a alejar los miedos y poner en práctica el evangelio de vida y de amor de Jesús. Salir de paseo con la comunidad es una gran oportunidad para mirar una vida social distinta, pues donde vivimos no nos percatamos mucho de las personas que nos rodean. Hacer visitas a las personas del barrio, y hasta la misma la pastoral, requiere una dedicación total de abandono en el Señor.

Mirar al otro, al pobre, no como una persona que no tiene oportunidad de vida, sino como alguien que es mi hermano que sufre y está necesitado de una palabra, la palabra del Señor. Al tener presente un año y medio de estadía en Chile, pude tener en cuenta lo grande del amor que Dios tiene por sus hijos. Pero la mayoría de las personas no tienen conciencia de que Dios les ama con un amor grande de Padre que cuida de sus hijos. Vivo la misericordia en los días de hoy, en la pastoral con los jóvenes, siendo un portador de la palabra y también de ayuda a quien necesita, ya sea con la presencia o con una ayuda de comida. Ya es hora de cambiar mis costumbres, de poner en práctica las enseñanzas del Señor, que es amar a todos y todas, y ayudar a quien necesita. Que el Señor me ayude a vivir el evangelio de la misericordia, el evangelio de la alegría, el evangelio del abandono con y en el Señor.


Misericordia es ponerse a caminar

Pablo Bernal sscc
Profeso temporal de Iberia

Resulta que, al final, lo más conocido y sencillo es lo más verdadero. Caigo en la cuenta cuando, al preguntarme por el modo como vivo la misericordia hoy, vuelven a resonar en mí las palabras del Tata Esteban[1]: “Tres cosas tiene el amor / que no se pueden olvidar: / que Dios nos amó primero / que hay que darse por entero / y ponerse a caminar.” Esto que –con éstas u otras palabras– nos sabemos “de memoria” es lo más verdadero, pero sólo después de haber pasado por la experiencia.

En mi caso, el lugar de la experiencia fue Chile (como lo había sido Puente Ladrillo, en Salamanca (España), solo que después lo olvidé). Y la experiencia fue descubrir que lo opuesto a la misericordia es la parálisis; la que nacía, en mi caso, de la impotencia de no poder cambiar las vidas de los que sufren y del miedo a lo que podría sufrir yo de intentarlo. ¿Ante cuántos heridos al borde del camino he vuelto el rostro por miedo e impotencia?

Y sin embargo, bastaba con ponerse a caminar, con dar un pequeño paso. La acogida de aquél hombre alcohólico que dormía en la calle comenzó con una manta “sólo por hoy, solo por esta vez”. La amistad sanadora con aquél joven preso empezó con una visita tímida y breve, “sólo por hoy, sólo por esta vez”. La compañía asidua y cariñosa a aquella anciana comenzó con un plato de sopa en un comedor, “sólo por hoy, sólo por esta vez”.

Por eso, fiel a esa gracia que es siempre el encuentro –cuando la barrera, o el velo, se rasga y se escucha “a mí me lo hicisteis”–, así trato de vivir hoy la misericordia, en Madrid, en la universidad, con mi familia, con mis hermanos de comunidad: poniéndome a caminar. Hasta que llegue el momento en que darse por entero, porque fui amado… por el Amor primero.




[1] P. Esteban Gumucio sscc



Pienso en mi madre

Bastián Mena ss.cc. 
Profeso temporal de Chile

Regreso a mi país. O lo que era antes de que escapara. Las 52 horas retorcido en la camioneta me habían triturado un poco las piernas, pero nada se comparaba a las palizas de los pacos[1] o las balas y machetazos de las bandas rivales. 

Por fin en Chile, aunque cambió mucho desde que me fui. Gente en bicicleta o a pie porque el transporte público es horroroso y caro, cabros[2] buscando pokemones, protestas, etc. Pero he vuelto de regreso a Santiago. De repente miro fijamente a una anciana limpiando los bordes de las calles. Pienso en mi madre. A mi mami la agarraron. Pasó 3 años en cana[3] por ser supuestamente mi cómplice. Mientras yo escapaba le tocó sufrir mucho, especialmente la soledad. La abandoné, arranqué[4] sin pensar en ella. Lo único que le dejé fueron problemas económicos y policiales. Pobre vieja, siempre se sacó la cresta[5] por cuidarnos, ¿y cómo terminamos? Mi hermano muerto en una pelea callejera y yo fugado. La echo de menos. Antes de volver escondido a Chile le escribí. Ahora en el metro recuerdo la carta. Le pedía perdón de corazón. La carta la escribí con lágrimas de arrepentimiento. Terminaba pidiéndole un favor: Si me quería ver nuevamente que me esperara en metro ULA vestida con el chaleco rojo, el único que tenía, inconfundible. Si no quería verme que ignore el mensaje y al pasar por la estación y no encontrarla seguiré a Estación Central, tomaré un bus a donde sea y no la molestaré más. 

“Estación Baquedano, combinación con línea uno” –escucho– cambio de tren. El nerviosismo crecía, el arrepentimiento de lo que hice me inundaba. En estación “Los héroes” un joven de mi edad, más o menos, me preguntó si estaba bien y le conté la historia. Mi aflicción me hizo pedirle el gran favor: “El nerviosismo me consume, podrías mirar en la próxima estación y si ves a una viejita con un chaleco rojo me avisas y me bajo. Si no la ves, tan solo deja que se cierren las puertas y me bajaré en Estación Central”. 

Eterno se hizo el minuto y veinte que dura el viaje entre República y ULA. Me senté en el suelo del vagón con las rodillas en mi frente ocultando completamente mi rostro. “Estación ULA” –escucho- y se abren las puertas. Siento que el joven se baja y regresa antes que se vuelvan a cerrar las puertas. Me toma del hombro y me indica que levante la cabeza. 

Lo que vi no fue a mi madre con el chaleco rojo. Mucha gente saliendo del andén y en un extremo un globo rojo y mi madre anciana, sentada con una hoja de cuaderno sujetada como un cartel: “Bienvenido hijo amado”.




[1] Policías
[2] Jóvenes
[3] Cárcel
[4] Irse
[5] Esforzarse mucho